
Menopausia y andropausia: claves para reinventar el deseo

La evolución biológica del ser humano trae consigo transformaciones inevitables que impactan la salud física, el bienestar mental y la convivencia diaria en pareja. Entre estos procesos de cambio, el climaterio femenino y la andropausia masculina constituyen dos etapas sumamente críticas caracterizadas por una profunda alteración en los niveles de producción de hormonas.
Aunque históricamente estos periodos se han asociado con el declive definitivo de la vitalidad y el fin de la sexualidad, los especialistas del sector insisten en que no marcan en absoluto el cierre de la intimidad.
Por el contrario, comprender de forma rigurosa la fisiología de estas transiciones permite a los miembros de la pareja adoptar nuevas estrategias clínicas y de comunicación afectiva para redescubrir y potenciar su vida íntima durante la madurez.
El declive silencioso de la testosterona
En el caso de los hombres, el proceso hormonal ocurre de manera gradual y silenciosa. De acuerdo con las investigaciones de la reputada institución estadounidense
A pesar de esta constante reducción, la gran mayoría de los varones de edad avanzada conservan valores hormonales normales en sus analíticas. Solo entre el 10% y el 25% de ellos presentan niveles considerados bajos, una condición denominada hipogonadismo tardío que afecta la energía diaria.
Para regular su diagnóstico, las directrices de la sociedad médica
La transición abrupta en las mujeres
Por el contrario, la respuesta biológica femenina ante la madurez se manifiesta de una forma abrupta y definida en el tiempo. Un informe comparativo elaborado por la
Esta alteración detiene de forma definitiva su etapa fértil, a diferencia de los hombres, quienes pueden mantener su función reproductiva activa hasta edades muy avanzadas. La repentina falta de estrógenos produce síntomas físicos severos como sofocos y sequedad vaginal, factores que alteran la comodidad de la mujer y pueden propiciar dolor durante la penetración, afectando directamente la disposición hacia los encuentros afectivos.
El desafío del deseo en la pareja
Esta realidad repercute directamente en la dinámica emocional de la pareja de forma cotidiana. En una reciente investigación sobre salud e intimidad de
Sin embargo, cuando la ausencia de fantasías y de iniciativa se prolongan por seis meses consecutivos, los profesionales diagnostican Deseo Sexual Hipoactivo.
El psiquiatra Walter Ghedin aclara que el deseo no funciona igual en todos: mientras el varón suele iniciar con un impulso físico lineal, el modelo circular de la investigadora Rosemary Basson demuestra que el deseo femenino suele activarse a partir del contacto sensorial previo. Así, la empatía y los tratamientos médicos evitan que la madurez silencie el erotismo.


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