Fragas del Eume: la selva perdida de Galicia donde el tiempo se detuvo

Con más de 9.000 hectáreas vírgenes, este espacio gallego conserva intacto el ecosistema forestal más antiguo y mejor protegido de la España Verde
Cultura y Ocio Camila Vera
    Vista del frondoso y verde parque natural de las Fragas del Eume en Galicia
    Vista del frondoso y verde parque natural de las Fragas del Eume en Galicia

    La preservación de los ecosistemas primigenios representa uno de los mayores desafíos ambientales de la Europa contemporánea. En el noroeste de la península ibérica, resguardado por una geografía abrupta que lo mantiene totalmente a salvo de la masificación turística y el desarrollo industrial, sobrevive un tesoro botánico de incalculable valor científico.

    Se trata del Parque Natural de las Fragas del Eume, un paraíso que destaca en todo el continente por ser una auténtica selva templada que ha logrado conservar su fisonomía intacta desde hace millones de años.

    Aunque popularmente se le asocia de forma visual con un aspecto prehistórico de carácter jurásico, los expertos en botánica lo clasifican como un auténtico santuario ecológico que logró sobrevivir con éxito a las severas glaciaciones de la Era Terciaria.

    La paradoja geográfica de un bosque prehistórico

    Este valioso espacio gallego representa una llamativa paradoja geográfica al situarse a muy poca distancia de núcleos urbanos modernos y carreteras principales. El relieve escarpado de la provincia de A Coruña ha funcionado históricamente como un escudo natural prácticamente inexpugnable ante la acción humana.

    La cartografía oficial de la zona demuestra que el accidentado cauce del río Eume esculpe un cañón profundo con laderas que alcanzan desniveles verticales de hasta 300 metros. Esta grieta geológica profunda es el factor clave que impidió la explotación forestal intensiva y protegió este delicado bosque de ribera de la degradación ambiental que alteró la mayor parte de los valles fluviales de Europa Occidental.

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    Radiografía técnica de un pulmón de más de 9.000 hectáreas

    La dimensión física de este espacio natural garantiza su viabilidad biológica a largo plazo como reserva activa de biodiversidad. El espacio protegido abarca una superficie exacta de 9.126,65 hectáreas bajo la tutela directa del Decreto 218/1997 de la Xunta de Galicia. Diversos estudios internacionales y de divulgación describen este paraje gallego como uno de los bosques atlánticos mejor conservados de todo el territorio de la Unión Europea.

    En su frondoso interior, la flora dominante está compuesta por majestuosos robles y una extraordinaria densidad de helechos gigantes de carácter prehistórico. Este ecosistema único se distribuye a lo largo de cinco municipios coruñeses y alberga una población interna estable de apenas 530 habitantes, lo que asegura una mínima huella humana sobre el terreno.

    Piedra y musgo en el corazón del cañón

    El valor de esta reserva forestal no es únicamente ecológico, sino que integra de forma orgánica un patrimonio histórico que parece fundirse con la densa vegetación húmeda. La guía oficial de Turismo de Galicia destaca la imponente presencia del Monasterio de San Xoán de Caaveiro, un templo románico del siglo X oculto en el corazón del parque natural.

    La piedra medieval de este histórico cenobio, completamente cubierta de musgo y líquenes centenarios, convive en perfecta armonía con el murmullo constante de las aguas del río.

    Esta simbiosis perfecta entre historia y naturaleza consolida a las Fragas del Eume como el reducto biológico más importante de la España Verde, un rincón donde el tiempo geológico parece detenerse para recordarnos el pasado natural del planeta.

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