
Ábalos ante el Supremo: "Cuantos más millones me atribuyan, más difícil será encontrarlos"

En una declaración que se ha prolongado durante más de seis horas, el exministro José Luis Ábalos ha roto su silencio en el Tribunal Supremo para defender la legalidad de su patrimonio y desvincularse de la trama de las mascarillas.
Durante el interrogatorio, el exministro ha justificado sus ingresos, ha defendido la inocencia de su expareja y ha denunciado una campaña mediática dirigida a sentenciarle antes de que concluya el proceso judicial.
El exministro de Transportes ha comparecido este lunes con una estrategia clara: desacreditar los testimonios de los coacusados y cuestionar la precisión técnica de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Ábalos, actualmente en prisión provisional, ha utilizado un tono irónico para referirse a las sucesivas declaraciones de Víctor de Aldama, quien le atribuye el cobro de comisiones millonarias.
“No van a encontrarme nada”, ha sentenciado con firmeza, argumentando que si tales sumas existieran, su localización sería una tarea ineludible para los investigadores que, tras 10 años de rastreo, solo imputan 94.000 euros de origen desconocido.
El origen de los 94.000 euros
Sobre la cifra de ingresos no justificados que señala la UCO, Ábalos ha pedido "rigor" en el análisis patrimonial. Según sus propios cálculos, la cantidad real es sensiblemente inferior y ha defendido que cada euro tiene una explicación lógica. El exministro ha aludido a un cambio en la "cultura de pago", señalando que durante su etapa en el Gobierno (2018-2021) su necesidad de efectivo era nula, ya que sus gastos eran cubiertos por invitaciones de protocolo o tarjetas de crédito.
“Como ministro, o te invitaban o invitabas tú con cargo a protocolo”, ha explicado, justificando que incluso vendió su vehículo particular por falta de uso.
Uno de los puntos más singulares de su defensa ha sido la aclaración sobre el término "folios" que aparece en los mensajes intervenidos. Mientras la UCO interpreta que Ábalos pedía "fardos de dinero", el exdirigente socialista ha insistido en que se refería literalmente a material de oficina.
Ha argumentado que aún mantiene una "cultura del papel" y que imprimía ingentes cantidades de documentos en su vivienda oficial. "Si fuera dinero, no pediría cajas", ha apostillado, lamentando tener que invertir la carga de la prueba para demostrar una terminología que considera cotidiana.
La ruptura con Koldo García y la gestión de Ferraz
Respecto a su relación con Koldo García, Ábalos ha admitido que delegó en su exasesor la gestión de todos los gastos de la Secretaría de Organización del PSOE. Ha subrayado que hasta 2021 la operativa del partido permitía el reintegro de desembolsos anticipados en metálico, una práctica que García coordinaba.
No obstante, ha marcado distancias con las finanzas personales de su colaborador: “No es mi problema que la UCO no sepa de dónde salía el dinero de Koldo”. El exministro ha reiterado que su relación con Aldama fue "siempre indirecta" y ha negado rotundamente haber recibido pagos, ya fuera personalmente o a través de sociedades interpuestas.
Defensa de Jéssica Rodríguez y críticas al proceso
El exministro también ha dedicado parte de su intervención a defender la situación de su expareja, Jéssica Rodríguez, según recoge EFE. Ábalos ha insinuado que la declaración de esta en el juicio podría haber sido fruto de una "coacción" o un pacto con Aldama, a quien ella negó conocer a pesar de que, según el exministro, sí se conocían.
Ha lamentado que la intimidad de ambos haya sido "reventada" por lo que denomina un proceso "guionizado" por productoras de televisión.
“Soy carne de meme”, ha reconocido con amargura, denunciando que su caso ha sido "juzgado y condenado hace tiempo" en el tribunal de la opinión pública antes que en el jurídico.
El contrato de las mascarillas: "Por mi mano no pasó nada"
Finalmente, sobre el núcleo de la causa —la adjudicación de contratos de material sanitario a la empresa Soluciones de Gestión—, Ábalos ha mantenido una postura de absoluta desvinculación técnica.
Ha asegurado que no conoció la oferta de Aldama y que la decisión de contratar fue delegada en el subsecretario de Transportes, quien optó por Puertos del Estado y Adif como entes adjudicadores. En un momento de escasez global, el exministro ha recordado que el problema real era "saber dónde había mascarillas y traerlas", defendiendo que su ministerio fue pionero en garantizar el suministro en los momentos más críticos de la pandemia.
Con información de EFE


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