
El Brent consolida los $101 tras las amenazas de Irán en Ormuz

Tras una apertura que sugería cierta estabilización, el petróleo de Brent se ha girado al alza este viernes, registrando un avance del 0,77% hasta situarse en los 101,23 dólares.
Esta escalada responde a la incertidumbre generada por el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, quien ha ratificado que el cierre del estrecho de Ormuz debe prolongarse, una medida que estrangula una de las arterias principales del suministro mundial de crudo.
La situación no es distinta al otro lado del Atlántico. El West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos (EEUU), también ha revertido su tendencia bajista inicial para subir un 0,42%, rozando los 96,13 dólares.
El mercado reacciona con escepticismo a las maniobras de la diplomacia económica de Washington; el Departamento del Tesoro estadounidense ha anunciado una autorización temporal para que terceros países compren petróleo ruso en tránsito, un movimiento desesperado para inyectar oferta y enfriar unos precios que amenazan con lastrar la recuperación económica global.
Este nuevo pico en la cotización se produce después de que el Brent ya se disparara un 9% en la sesión anterior, alcanzando niveles que no se registraban desde el estallido del conflicto en Ucrania en 2022.
La agresividad de Teherán, que ha incluido ataques a varios buques petroleros en la región, ha neutralizado incluso las medidas de choque de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La institución anunció la liberación récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, un volumen masivo que, sin embargo, no ha logrado calmar el pánico a una interrupción estructural del tráfico marítimo.
El gas natural sube más del 1%
El contagio de esta tensión bélica se extiende con rapidez al sector del gas. En el mercado TTF de Países Bajos, el gas natural ha repuntado un 1,24%, situándose en los 51,5 euros por megavatio hora (MWh).
Aunque el crecimiento es más moderado que en jornadas previas, la sintonía entre los precios del crudo y del gas refleja el miedo sistémico a que el conflicto en Oriente Próximo desemboque en una crisis energética de larga duración.
Contexto
El estrecho de Ormuz es el cuello de botella más importante del mundo para el petróleo. Por sus aguas circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos de petróleo.
Cualquier bloqueo prolongado en este punto geográfico no solo dispara los precios por la escasez física de producto, sino que encarece exponencialmente los seguros de flete y el transporte marítimo a nivel global.
En este escenario de "guerra de nervios" financiera, la autorización para operar con crudo ruso busca ofrecer una válvula de escape.
No obstante, la firmeza de Jameneí sobre la prolongación del bloqueo sugiere que el mercado podría no haber tocado techo todavía.
La mirada de los analistas se centra ahora en la capacidad de resistencia de la demanda y en si la oferta alternativa podrá llegar a tiempo a los centros de consumo europeos antes de que el encarecimiento de la energía se traduzca en una nueva espiral inflacionaria.
Con información de EFE


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