
Administración de EEUU en Venezuela: el polémico plan que cambiará el rumbo del país

El Gobierno de Estados Unidos (EEUU) ha acelerado y modificado sus planes para la transición política en Venezuela tras los devastadores terremotos del 24 de junio. Washington estudia actualmente una fórmula extraordinaria de administración y tutela transicional para dirigir la reconstrucción del país, evitar vacíos de poder y preparar futuros comicios democráticos.
De acuerdo con una publicación de ABC, el proyecto, que se encuentra en fase preliminar, contempla una inversión inicial aproximada de 3.000 millones de dólares y el despliegue de unas 3.000 personas en territorio venezolano.
Este contingente estadounidense no tendrá carácter militar ni constituirá una fuerza de combate. En su lugar, el equipo estará integrado principalmente por especialistas del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, junto con profesionales civiles expertos en urbanismo, infraestructura, energía, telecomunicaciones y logística.
Su función prioritaria será rehabilitar carreteras, puertos, aeropuertos, sistemas de agua y redes eléctricas afectadas por los seísmos, impidiendo que la ayuda humanitaria quede bajo el control exclusivo de las instituciones del chavismo.
Estructura provisional y el modelo de libre asociación
La propuesta de la Casa Blanca busca dotar a Venezuela de una estructura provisional capaz de sostener los servicios básicos sin llegar a una anexión territorial. Fuentes internas, que recoge ABC, comparan este diseño con el modelo de libre asociación que Washington mantiene con Estados Unidos de Micronesia o las Islas Marshall, aunque adaptado a la compleja realidad constitucional de Venezuela.
Sin embargo, el plan todavía no cuenta con una fórmula jurídica definitiva ni con la aprobación oficial debido a las discrepancias internas dentro de la Administración estadounidense.
El primer avance de esta estrategia se materializó con la creación de una mesa de trabajo conjunta que iniciará sesiones el próximo 1 de agosto. Este mecanismo reúne a la Asamblea Nacional electa en 2015, presidida por Dinorah Figuera y respaldada por Washington, y a la asamblea controlada por el chavismo que dirige Jorge Rodríguez. Aunque el acuerdo no establece pautas sobre elecciones o liberación de presos, legitima la negociación bilateral ante la emergencia humanitaria.
Tensiones por el liderazgo y el papel de la oposición
De acuerdo con la publicación de ABC, La elección de Figuera como interlocutora prioritaria frente a la líder opositora María Corina Machado ha generado inquietud en diversos sectores. Los partidarios de Machado argumentan que ella y Edmundo González Urrutia poseen la legitimidad democrática derivada de los comicios presidenciales de 2024.
Por el contrario, la actual jefa de Estado provisional, Delcy Rodríguez, fundamenta su autoridad en la cadena institucional chavista tras la caída de Nicolás Maduro.
Asimismo, existen marcadas discrepancias en Washington respecto a los tiempos de la transición. Mientras algunos sectores priorizan cooperar con los funcionarios que retienen el control territorial para garantizar la seguridad, otros advierten del riesgo de rehabilitar políticamente al chavismo.
Altos cargos del Departamento de Estado han puntualizado ante el Senado que buscan un punto intermedio para actualizar el registro de votantes y nombrar autoridades independientes, evitando celebrar elecciones apresuradas en medio de la crisis.
Las diferencias de enfoque también se extienden al plano operativo y diplomático sobre el terreno, donde los estrategas norteamericanos evalúan paralelamente el alcance de esta estructura temporal frente al de los organismos internacionales.
Con información de ABC



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