
Las mujeres de Afganistán pierden su "última esperanza" tras apagón digital total

En un giro alarmante para los derechos humanos y digitales, el régimen talibán ha intensificado el bloqueo de internet en Afganistán.
Durante las últimas semanas, las autoridades talibanas comenzaron a desconectar progresivamente el servicio de fibra óptica en diversas provincias, justificando la medida como parte de una campaña para erradicar lo que califican como “inmoralidad”.
Este patrón de desconexión ha sido interpretado por analistas como una antesala de un apagón digital absoluto. Y el pasado martes, esa hipótesis se materializó: Afganistán sufrió un corte total de internet, según confirmó NetBlocks, la organización internacional especializada en monitorear la conectividad global. La interrupción afectó gravemente los servicios esenciales del país.
Medios internacionales han reportado la pérdida de comunicación con sus corresponsalías en Kabul, la capital afgana, lo que evidencia el alcance del bloqueo.
Además del colapso de la red de fibra óptica, los servicios de internet móvil y la televisión vía satélite también han sido severamente afectados en todo el territorio nacional, profundizando el aislamiento informativo y tecnológico de la población.
Los vuelos desde el aeropuerto de Kabul también cesaron, según informes de medios locales.
Antes del cierre nacional, la BBC habló con algunas personas en Afganistán que detallaron cómo los cortes de internet en sus provincias habían afectado sus vidas.
"Antes estudiaba atención de partos, pero lamentablemente ese programa fue prohibido para las mujeres. La única esperanza que nos quedaba era internet y la educación en línea", señaló Shakiba, quien vive en la provincia norteña de Tahkar.
"Queremos estudiar. Queremos educarnos. Queremos poder ayudar a la gente en nuestro futuro. Cuando me enteré de que habían cortado internet, el mundo se me hizo oscuro", añadió.
Una historia similar le ocurre a Fahima, quien dice que ahora se siente "impotente".
"Mis dos hermanas [y yo] estudiábamos en línea. Antes nos manteníamos al día con las noticias y la tecnología a través de internet, pero ahora no podemos informarnos ni aprender nuevas habilidades", expone la estudiante que vive en una provincia oriental de Afganistán.
"Soñábamos con terminar nuestra educación y ayudar económicamente a nuestro padre, pero ahora nos quedamos en casa sin hacer nada", señaló.
Desde que retomaron el poder en 2021, los talibanes han impuesto numerosas restricciones de acuerdo con su interpretación de la sharia islámica.
Además, retiraron los libros escritos por mujeres del sistema de enseñanza universitaria del país, como parte de una nueva restricción que también prohíbe la enseñanza de los derechos humanos y la prevención del acoso sexual.
Alrededor de 140 libros escritos por mujeres, incluyendo títulos como "Seguridad en el laboratorio químico", resultaron ser motivo de preocupación por ser vistos como "políticas anti sharia y anti talibanes", según las autoridades.
El gobierno talibán dice que respeta los derechos de las mujeres de acuerdo con su interpretación de la cultura afgana y la ley islámica.
Hombres perjudicados
Pero no solo las estudiantes se han visto afectadas. Profesores como Zabi, que antes se ganaban la vida dando clases por internet, también han sufrido las consecuencias de la prohibición.
Zabi comenta que trabajó como periodista en Pakistán, pero no encontró oportunidades en el sector al regresar a Afganistán. Decidió abrir un centro de enseñanza de inglés, pero explica que se vio obligado a hacerlo en línea cuando las autoridades impusieron restricciones a los centros educativos.
"Tenía hombres y mujeres en mis clases, hasta 70 u 80 estudiantes a la vez. Mis alumnos estaban contentos y nuestras clases transcurrían sin problemas", relata.
"Todos se preparaban para el IELTS, un examen estandarizado de inglés, y todo su aprendizaje dependía de internet", explica. "La investigación, los exámenes de práctica, los exámenes oficiales, todo".
Zabi, quien también vive en el este del país, añade que no hay ningún centro de IELTS en Afganistán, por lo que la única opción para los estudiantes es realizar la prueba en línea.
"Hace dos días, unos 45 de mis alumnos estaban en medio de un examen cuando se les cortó internet. Llevaban meses preparándose, pero perdieron la oportunidad. Fue desgarrador para ellos, y para mí, como profesor", añadió.
Antes del corte de esta semana, muchos de los entrevistados afirmaban que aún tenían la opción de conectarse a datos móviles, pero que era demasiado caro para la mayoría y que la conexión era irregular.
Un plan mensual con 100 GB de datos cuesta unos 50 dólares. En cambio, el pago de la conexión wifi podía dividirse entre unos pocos estudiantes.
Según un informe anterior del PNUD, la renta per cápita de Afganistán fue de 306 dólares en 2024.
Los talibanes aún no han dado una razón oficial para el cierre. Anteriormente dijeron que se crearía una ruta alternativa para acceder a internet, pero no dieron más detalles.
Con información de BBC Mundo


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