Carlos III fue cuestionado en su visita a Guyana por las exigencias de reparación

El monarca recorrió en Georgetown, el antiguo campo de desfiles donde fueron ejecutados rebeldes esclavos en 1823, en una visita marcada por el debate sobre las compensaciones coloniales
Cultura y Ocio07 de noviembre de 2026Yusmary CocciaYusmary Coccia

El rey Carlos III del Reino Unido protagonizó el pasado miércoles un gesto cuestionado durante su visita a Guyana, al detenerse en el antiguo campo de desfiles de Georgetown, un espacio vinculado a la represión colonial. La visita se dio en plena campaña caribeña por compensaciones económicas y reparaciones por la esclavitud. 

Durante el recorrido, el monarca conversó en privado con el ministro de Cultura, Juventud y Deporte guyanés, Steven Jacobs, sobre los hechos ocurridos en 1823, cuando centenares de esclavos murieron durante la Rebelión de Demerara, un levantamiento que finalizó con 56 rebeldes sentenciados a muerte, 33 de ellos con ejecuciones públicas a la horca. El recinto había sido utilizado desde 1812 como campo de entrenamiento de las milicias de la Guayana británica; en 1966 pasó a llamarse Parque de la Independencia y hoy alberga partidos de críquet y fútbol.

Por su parte, el presidente de Guayana, Mohamed Irfaan Ali, respaldó abiertamente las reparaciones, aunque aceptó esperar a la reunión de jefes de Gobierno de la Commonwealth de la próxima semana para no incomodar al rey durante un viaje destinado a celebrar los sesenta años de relación con el Reino Unido, su principal socio comercial en el Caribe. 

Las protestas en el Caribe se han producido principalmente por lo que los locales consideran una influencia colonial persistente. Debido a ello, un grupo de manifestantes se concentró cuando el rey se reunió con jefes indígenas de Guyana mostrando carteles que señalaban: “No queremos una disculpa del rey Carlos, queremos reparaciones. Esto es una operación neocolonial”.

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En el Reino Unido, el monarca afronta además varias tensiones: tuvo que recordar a sus funcionarios que los duques de Sussex permanecen fuera del ámbito oficial de la familia real tras su inesperado regreso desde California; la Policía Metropolitana remitió al organismo de control policial (IOPC) una carta que advertía de un presunto abuso infantil por parte del padre de Meghan, Thomas Markle; y la policía escocesa investiga en una fase inicial los viajes de Andrew Mountbatten-Windsor a Balmoral con Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. Una encuesta publicada el jueves sitúa la aprobación del rey en el 58%, cuatro puntos menos y el nivel más bajo de su reinado, por detrás de los príncipes de Gales y de la princesa Ana.

En la cumbre de Samoa de 2024, los líderes de la Commonwealth reconocieron que había llegado el momento de una conversación significativa y respetuosa sobre justicia reparadora. Carlos III ha prometido continuar ese diálogo la próxima semana en Antigua y Barbuda, donde intervendrá en la ceremonia de apertura del martes. El resultado podría influir no solo en su legado, sino también en el futuro de la monarquía y de la propia Commonwealth. 

Un día después de que el rey británico abandonara Nassau, el primer ministro de Bahamas, Philip Davis, declaró en Sky News que su país estaría abierto a dejar de tener al rey como jefe de Estado y expresó “esa es una cuestión para mi pueblo, pero estoy abierto a ello”.

Asimismo, el primer ministro británico, Andy Burnham, escribió en The Guardian que “escuchar las peticiones de una disculpa formal en nombre del Estado británico formará una parte importante de este proceso, y estoy abierto a ellas”.

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