
La fiebre de ciudades futuristas
El fenómeno de la construcción de nuevas ciudades ha alcanzado niveles sin precedentes en la última década, con casi 100 nuevas ciudades anunciadas y proyectos notables como la nueva capital administrativa de Egipto y Neom en Arabia Saudí.
Estos desarrollos, a diferencia de iniciativas históricas como Brasilia o Tel Aviv, son impulsados en gran medida por inversiones privadas y capital de riesgo. A pesar de la participación estatal en algunos casos, como la nueva capital de Indonesia, Nusantara, la falta de inversión internacional y el apoyo del sector privado son cruciales para su realización.
The Line es el nombre que recibe una ciudad futurista que se está levantando en Arabia Saudí, un proyecto ambicioso que promete ser la forma en la que se organizarán las ciudades de las generaciones venideras, sobre todo, por ser una ciudad sostenible, eficiente e inteligente, capaz de albergar a 9 millones de habitantes.
Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Nature y dirigido por Rafael Prieto-Curiel y Dániel Kondor, Arguments for building The Circle and not The Line in Saudi Arabia (Argumentos para construir El Círculo y no La Línea en Arabia Saudí), ha destacado algunos motivos negativos por los que vivir en esta ciudad futurista se convertiría en todo un infierno.
Con información de El Confidencial y elEconomista.es


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