Japón aprueba reforma que excluye a mujeres de la sucesión al trono y permite adoptar varones plebeyos

El Parlamento japonés aprueba una reforma que excluye a las mujeres de la sucesión al trono y permite adoptar varones plebeyos, pese al rechazo ciudadano.
Cultura y OcioYusmary CocciaYusmary Coccia

En una breve votación que duró tres horas de deliberaciones, la Cámara Baja de Japón dio luz verde a la polémica reforma de la Ley de la Casa Imperial impulsada por el gobierno de Sanae Takaichi. El proyecto, que ahora será debatido en la Cámara Alta para su aprobación definitiva antes del 17 de julio, confirma la exclusión de las mujeres de la línea de sucesión al Trono del Crisantemo, una medida que ha desatado una oleada de críticas y que la prensa nipona califica de "indignante".

La reforma, respaldada por la coalición gobernante del Partido Liberal Democrático (PLD), se presenta como una solución desesperada para garantizar la supervivencia de la dinastía Yamato, la monarquía reinante más antigua del mundo, ante la alarmante escasez de varones en la familia imperial. Sus dos pilares son, por un lado, permitir que las princesas imperiales conserven su estatus después de casarse con plebeyos, y por otro, autorizar la adopción de varones plebeyos de 15 años o más que desciendan por línea paterna de las 11 antiguas ramas imperiales que perdieron su estatus en 1947.

Sin embargo, la letra pequeña de la ley encendió todas las alarmas. Si bien los miembros adoptados no podrán ser emperadores, sus descendientes varones sí tendrían derecho al trono. Esta cláusula, que no estaba contemplada en los consensos parlamentarios previos, es vista por los críticos como un muro infranqueable para que una mujer ocupe el trono. "Se trata de un acto indignante mediante el cual el Gobierno está destruyendo el mismo 'ambiente de calma' que decía ser necesario", sentenció el diario Asahi Shimbun en un editorial titulado "Hay que detener el proyecto de ley".

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La principal perjudicada de esta reforma es la princesa Aiko de 24 años, la única hija de los actuales emperadores Naruhito y Masako. A pesar de su creciente popularidad y de que las encuestas muestran que más del 80% de los japoneses apoyan que una mujer pueda reinar, la princesa quedó vetada de por vida para acceder al trono. Esta decisión contrasta con la de 2005, cuando un panel de expertos propuso abrir la sucesión a las mujeres, una iniciativa que perdió impulso tras el nacimiento en 2006 del príncipe Hisahito, el único heredero varón de su generación.

La discriminación hacia las mujeres no es el único punto que ha generado rechazo, ya que existen otras incongruencias, mientras que en Japón las parejas casadas deben adoptar un apellido común en nombre de la "unidad familiar", en el caso de las princesas que se casen, ellas no tendrán apellido, pero sí sus esposos e hijos. 

La oposición denuncia un "enfoque autoritario" por parte del Gobierno, que ha forzado la votación en el mismo día en que comenzaron las deliberaciones en comisión. 

El proyecto de ley superó su primer gran escollo con el apoyo de la oposición moderada, pero se enfrenta ahora a su batalla definitiva en la Cámara Alta, donde la oposición ya ha anunciado que presentará enmiendas para eliminar la adopción. El futuro de la monarquía más antigua del mundo pende de un hilo, y la sociedad japonesa, en su mayoría, observa con indignación cómo sus gobernantes tratan de mantener un sistema que consideran anacrónico y profundamente desigual.

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