
Expuesta la red financiera de Sarah Ferguson: Epstein pagó sus deudas millonarias

El terremoto que sacude los cimientos del Palacio de Buckingham ha sumado una réplica de magnitudes imprevisibles. Mientras el mundo procesa la detención y posterior liberación bajo investigación de Andrés Mountbatten-Windsor tras un interrogatorio de 11 horas, el foco judicial y mediático se ha desplazado abruptamente hacia su exesposa, Sarah Ferguson.
Los nuevos archivos desvelados de Jeffrey Epstein confirman que el vínculo entre la exduquesa de York y el fallecido magnate no fue un error puntual, sino una red de dependencia financiera sistemática que se prolongó durante más de una década.
Los documentos recientemente desclasificados contradicen la versión que Ferguson sostuvo ante la opinión pública. En el pasado, la exduquesa admitió haber recibido 15.000 libras de Epstein para saldar deudas personales, calificándolo como un incidente aislado del que se arrepentía.
Sin embargo, un correo electrónico firmado por el propio Epstein desmiente tajantemente esta narrativa: "La duquesa, a la que ayudé económicamente durante 15 años, ha causado un gran revuelo en su entrevista", escribió el financiero a un destinatario anónimo, quejándose de la supuesta hipocresía de la exduquesa al renegar de él en televisión.
La gravedad de estas revelaciones reside en la supuesta doble cara de Ferguson. Según los archivos, tras distanciarse de Epstein en la BBC para proteger su imagen, le habría enviado una carta privada cargada de sumisión: "Sé que te sientes endiabladamente decepcionado, te pido humildemente disculpas. Has sido un amigo generoso y supremo para mí y para mi familia", rezaba el texto.
Esta comunicación revela un nivel de gratitud que la justicia británica ahora observa con detenimiento para esclarecer qué recibía Epstein a cambio de sostener el costoso estilo de vida de los York.
La investigación profundiza en la estructura empresarial de la exduquesa, específicamente en la liquidación de Hartmore LLC, su firma en Estados Unidos. Los documentos detallan la intervención directa de Epstein en una deuda de la empresa que superaba el millón de euros.
Este nuevo frente se abre en un momento crítico para la monarquía, que intenta asimilar la caída en desgracia de Andrés tras su arresto por "mala conducta en cargo público".
La detención del hermano del rey Carlos III ha servido de catalizador para que diversos sectores exijan una auditoría completa sobre los fondos de origen ilícito que ingresaron en las cuentas de Ferguson.
El silencio de Buckingham es absoluto, mientras la propia Sarah Ferguson se mantiene, por el momento, en paradero desconocido para evitar la presión mediática.
El cerco sobre los York se estrecha así de forma definitiva. La pregunta que ahora resuena en Londres es si los privilegios reales serán suficientes para evitar que la exduquesa sea llamada a declarar formalmente.
Lo que hasta ayer se presentaba como una amistad imprudente ha mutado en una sospecha de financiación delictiva por parte de uno de los criminales más buscados de la historia moderna, amenazando con arrastrar a Ferguson al mismo abismo judicial que hoy enfrenta su exmarido.
Con información de El Economista


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