
Carlos Alcaraz: Si tengo a Ferrero a mi lado es porque no me ríe las gracias
Para Carlos Alcaraz (20), el lunes es un trabalenguas. Dolorido y apesadumbrado, con el antebrazo en modo molesto, amanece en Murcia y se sube a un tren hacia Barcelona, 570 kilómetros contemplando el Mediterráneo junto a Carlos, su padre, y buena parte de su equipo. Invierte casi seis horas en alcanzar el RCTB, en Pedralbes.
El número 3 mundial comparece a media tarde ante los medios de comunicación.
En un mensaje de cuatro minutos, sin preguntas, expresa sus condolencias, su pesar por culpa de ese codo sobrecargado, un galimatías que le había impedido competir en Montecarlo, la semana pasada, y que también le ha invalidado para el Trofeo Godó, donde debía estrenarse mañana.
Luego, se desplaza quinientos metros hacia el este de la ciudad, hasta el hotel Grand Hyatt, para un acto de Isdin, firma especializada en protección solar (es embajador de la marca). Al cierre del acto, en una sala habilitada para la ocasión, se sienta a conversar con La Vanguardia.
(A las diez de la noche vuela de vuelta a Murcia. Cuando se acuesta, ya ha pasado la medianoche).
Fuente: La Vanguardia


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