La Mallorca real: ruta por los rincones emblemáticos y refugios secretos de la realeza

Desde hace más de medio siglo, Mallorca se convierte en la capital estival del Mediterráneo. Un recorrido por su arquitectura, sus pueblos de montaña y sus reservas marinas que explican la devoción histórica por esta isla
Cultura y Ocio Camila Vera
Vista exterior del Palacio de Marivent de la Familia Real en Mallorca
Vista exterior del Palacio de Marivent de la familia real en Mallorca

La historia reciente de las Islas Baleares no puede entenderse sin la estrecha relación que la une a la Casa Real española desde hace más de cinco décadas. Cada mes de agosto, Mallorca vuelve a situarse en el centro de las miradas internacionales.

Sin embargo, más allá del protocolo o la agenda institucional, la presencia real en la isla funciona como una perfecta guía de viajes para descubrir un territorio que combina patrimonio histórico, tradición marinera y espacios naturales de valor incalculable.

Como explican las guías turísticas de Valentin Hotels y los reportajes de National Geographic Viajes, el epicentro de esta tradición estival es el Palacio de Marivent. Situado sobre los acantilados de Cala Major, en Palma, este edificio proyectado en los años 20 por el arquitecto Francesc Roca destaca por sus amplios ventanales orientados al mar y sus cuidados jardines mediterráneos (Jardins de Marivent).

Estos jardines, abiertos al público durante buena parte del año y que albergan una muestra permanente de esculturas en bronce creadas por el célebre artista Joan Miró, representan uno de los paseos culturales más elegantes de la capital balear.

De la Palma monumental a los tesoros de la Sierra de Tramuntana

El itinerario tradicional arranca en el corazón monumental de Palma. Allí se alza el Palacio Real de La Almudaina, alcázar de origen musulmán gestionado por Patrimonio Nacional donde se celebran las recepciones oficiales con las autoridades insulares.

A pocos pasos, la imponente Catedral de Santa María (La Seu), la Lonja y el paseo marítimo componen un conjunto arquitectónico de primer orden que mira de frente a la bahía. En estas mismas aguas se disputa cada verano la regata de la Copa del Rey MAPFRE, organizada por el histórico Real Club Náutico de Palma (RCNP), consolidando a la isla como la capital de la vela mediterránea.

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Dejando atrás el bullicio urbano de la bahía, la ruta se adentra hacia el norte para descubrir la vertiente más sobrecogedora de la isla: la Sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en la categoría de Paisaje Cultural.

Como recoge la revista ¡Hola!, la visita a esta cordillera alpina es una parada imprescindible. Recorrer las calles empedradas de Valldemossa —donde se ubica la célebre Cartuja—, subir al histórico tranvía de madera que conecta el pueblo de Sóller con su puerto, o contemplar el atardecer entre los olivos milenarios de Deià ofrece al viajero un contraste perfecto entre la montaña escarpada y el mar turquesa.

Cabrera: el santuario marítimo para escapar de los flashes

Cuando se busca la máxima desconexión, la ruta balear se desplaza hacia el sur, cruzando las aguas del Mediterráneo hasta alcanzar el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera.

Tal como analiza la revista Lecturas, esta pequeña isla protegida se ha convertido en el santuario predilecto de la reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, cuando buscan disfrutar de un entorno de calma absoluta alejado de la presencia mediática de Palma.

Cabrera representa la cara más virgen de las Baleares. Con el acceso restringido para garantizar su conservación y sin tráfico de vehículos privados, el archipiélago es un paraíso para la navegación y el buceo.

Navegar en barco por sus calas hasta adentrarse en la Cova Blava (Cueva Azul) —donde la luz del sol se refleja en el fondo marino creando destellos de un azul hipnótico— constituye una de las experiencias naturales más memorables que ofrece el Mediterráneo.

La presencia de la reina Letizia en Mallorca genera debate|Foto: GTRES Polémico debate por la presencia de la reina Letizia en Mallorca tras Ceuta

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Se pueden visitar los Jardines del Palacio de Marivent en Mallorca?

Sí. Los jardines de Marivent están abiertos al público de forma gratuita durante gran parte del año (excepto cuando la residencia alberga estancias oficiales de la familia real), ofreciendo la oportunidad de contemplar la arquitectura del palacio y la colección de esculturas de Joan Miró.

¿Qué es el Parque Nacional de Cabrera y cómo se llega?

Es una reserva natural protegida formada por un conjunto de islotes al sur de Mallorca. Se llega mediante excursiones organizadas en golondrinas o barcos con autorización que parten desde el puerto de Colònia de Sant Jordi.

¿Qué distancia hay entre Palma y la Sierra de Tramuntana?

La Sierra de Tramuntana se encuentra a unos 30 o 45 minutos en coche desde Palma, dependiendo del municipio que se visite, como Valldemossa, Deià o Sóller.

Conclusión

Recorrer los enclaves que forman parte del mapa estival de la realeza en las Islas Baleares es una forma extraordinaria de descubrir la diversidad mallorquina. Desde el esplendor señorial de Palma hasta la paz intacta de Cabrera, pasando por la solera cultural de la Sierra de Tramuntana, la isla demuestra año tras año por qué sigue siendo la joya indiscutible del verano mediterráneo.

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