
Un cohete de SpaceX impacta de forma accidental contra la Luna

Una pieza de basura espacial procedente de un cohete de la compañía aeroespacial SpaceX ha colisionado de forma accidental contra la superficie de la Luna. Se trata de la etapa superior de un lanzador Falcon 9, una estructura cilíndrica de cuatro toneladas de peso que ha estado flotando a la deriva en el espacio tras completar su misión de propulsión el año pasado.
El elemento despegó el 15 de enero de 2025 para trasladar dos módulos de exploración robótica comercial en dirección al suelo lunar. Tras liberar los vehículos en la trayectoria prevista, la combinación de la actividad solar y las fuerzas gravitacionales del sistema alteró la ruta del objeto, situándolo en un rumbo directo hacia el satélite natural.
Según los análisis elaborados por investigadores de la NASA y diversas instituciones astronómicas, la masa de metal ha impactado en las inmediaciones del Cráter Einstein a una velocidad aproximada de 8.000 kilómetros por hora.
Los cálculos teóricos estiman que el golpe de la nave espacial generará una oquedad en el terreno con un diámetro de entre 20 y 30 metros.
A pesar del volumen de la estructura, los expertos de la agencia espacial estadounidense han confirmado a la cadena CNN que la colisión no representa peligro alguno para la Tierra, situándose la zona de choque a unos 363.105 kilómetros de distancia del planeta.
Dificultades de observación y valor para la investigación espacial
El impacto no resultará visible a simple vista ni a través de telescopios convencionales debido a la luminosidad que presenta la cara lunar en este momento. No obstante, el profesor de Astronomía y Física de la Western University, el Dr. Paul Wiegert, ha señalado que la columna de escombros y polvo resultante del choque podría proyectarse hasta 805 kilómetros de distancia.
Si esta nube de material rocoso resulta iluminada por la luz del Sol, los equipos de investigación astronómica desplegados en el continente americano podrán analizar la dispersión del material expulsado tras el destello inicial del impacto.
La comunidad científica aprovechará este suceso poco frecuente para estudiar en detalle las propiedades de la corteza lunar y la dinámica de formación de cráteres.
Instituciones internacionales como la agencia coreana, a través del Orbitador Lunar Coreano Pathfinder, e instrumentos de la NASA como el Orbitador de Reconocimiento Lunar, han programado el rastreo de la zona con el objetivo de fotografiar la estructura del cráter y medir el alcance de los materiales proyectados sobre el terreno.
Gestión de residuos espaciales en la superficie del satélite
El incidente pone de manifiesto la necesidad de regular el volumen de basura espacial en la órbita de la Luna, de cara a las próximas expediciones del programa Artemis. A diferencia de las misiones en órbita terrestre baja, donde los restos de cohetes se desintegran por la fricción de la atmósfera, las misiones profundas carecen de una capa gaseosa protectora.
Julianna Scheiman, representante de SpaceX, ha confirmado que la empresa colabora con la NASA para definir protocolos de eliminación segura de residuos en futuras travesías espaciales.
Con información de CNN


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