Nuevos hallazgos científicos revelan por qué envejecemos a ritmos diferentes

Nuevos estudios genéticos revelan por qué envejecemos a ritmos distintos y las diferencias biológicas de longevidad entre hombres y mujeres. Identifican variantes genéticas familiares y umbrales de envejecimiento biológico 
Actualidad Camila Vera
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La medicina contemporánea está redefiniendo el concepto de cumplir años, trazando una frontera clara entre envejecer y alcanzar la longevidad. Mientras el envejecimiento representa el deterioro paulatino de los sistemas de autorreparación de células y tejidos, la longevidad se enfoca en extender el tiempo de vida.

El verdadero desafío de la ciencia actual no radica únicamente en prolongar la existencia, sino en expandir la expectativa de salud, reduciendo al mínimo la brecha entre los años vividos y la aparición de patologías crónicas.

El secreto hereditario de las familias longevas

Un avance genético presentado en la conferencia anual de la Sociedad Europea de Genética Humana en Gotemburgo, Suecia, ha cambiado el enfoque de la investigación al analizar grupos familiares en lugar de individuos aislados.

Los científicos del Estudio de Longevidad de Leiden, que recoge Europa Press, liderados por el Centro Médico de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, descubrieron que los descendientes de padres longevos desarrollan problemas cardiometabólicos hasta 13 años más tarde que el promedio de la población.

Al evaluar el genoma de 212 grupos de hermanos, el equipo redujo la búsqueda a 350 genes específicos y detectó 12 variantes genéticas raras que alteran las proteínas protectoras. Entre ellas destaca una mutación en el gen CGAS, encargado de activar respuestas inflamatorias ante daños celulares.

Los miembros de estas familias longevas poseen solo una copia activa de dicho gen en lugar de dos, lo que atenúa la inflamación crónica del organismo sin desprotegerlo frente a infecciones cotidianas.

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Las diferencias biológicas entre sexos y los umbrales de la edad

La estabilidad del material genético también varía según el sexo, un factor determinante en cómo envejecen hombres y mujeres. Un estudio liderado por el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras de Barcelona y el Mass General Brigham de Boston, publicado en la revista Nature,  que recoge EFE, identificó a la proteína SIRT7 como un escudo crítico del genoma. 

Esta molécula resguarda la estabilidad del cromosoma X, resultando vital para las mujeres al poseer dos de ellos. La carencia de esta proteína genera inestabilidad genómica y daños severos en el ADN, alterando el sistema inmunitario y elevando el riesgo de tumores hematológicos.

Por otra parte, las evidencias demuestran que el declive físico no es un proceso completamente lineal, sino que se concentra en etapas específicas del ciclo vital.

Investigaciones de la Universidad de Stanford señalan la existencia de dos puntos de inflexión biológica críticos en el cuerpo humano. El primero se manifiesta entre los 40 y los 44 años con una ralentización del metabolismo lipídico y pérdida de tono muscular; el segundo ocurre a partir de los 60 años, período donde se comprometen los sistemas cardiovascular, inmunitario y renal.

Estrategias preventivas frente al deterioro celular

Para mitigar el impacto de estos cambios, el científico Ennio Tasciotti detalla en una entrevista recogida por el diario Clarín que los hábitos externos moldean la expresión de nuestros genes.

El experto aconseja priorizar una nutrición variada libre de ultraprocesados, mantener una rutina de fuerza física y conservar interacciones sociales activas para preservar las facultades cognitivas.

A nivel clínico, Tasciotti señala que el futuro médico se enfoca en dos pilares: neutralizar la inflamación crónica del organismo mediante moduladores inmunitarios y potenciar la medicina regenerativa con terapias farmacológicas que estimulen la capacidad reparadora de las células madre, ralentizando así los efectos del paso del tiempo.

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