
Cómo actuar ante un golpe de calor en perros de forma segura

La concienciación social sobre el bienestar de los animales domésticos ha generado una reducción paulatina en los casos de emergencias por altas temperaturas. Actualmente, los ciudadanos aplican medidas preventivas más rigurosas para evitar incidentes graves, desterrando conductas de riesgo como el confinamiento de mascotas en el interior de vehículos estacionados o en balcones expuestos directamente al sol durante las jornadas estivales.
Según ha explicado a la agencia de noticias Europa Press, el veterinario de la Clínica La Ribera y vocal en Baleares de la Asociación Española de Veterinarios de Pequeños Animales (Avepa), Manu Ruiz, las imprudencias directas siguen siendo el principal factor de riesgo.
El especialista señala que la permanencia prolongada bajo el sol y la organización de caminatas en las horas centrales del día, donde el esfuerzo físico intensifica el incremento de la temperatura interna del animal, son los detonantes habituales de este cuadro clínico.
Identificación de síntomas y pautas de auxilio inmediato
Los signos que delatan esta afección térmica son visibles y requieren atención inmediata. El animal manifiesta un jadeo extremadamente intenso, una salivación abundante y una incapacidad progresiva para mantenerse en pie o continuar la marcha.
Ante este escenario, el protocolo veterinario exige buscar agua templada y nunca fría, ya que los contrastes térmicos extremos son perjudiciales, utilizando este líquido para refrescar el cuerpo del animal de manera paulatina.
En caso de que el incidente se produzca en entornos naturales abiertos o zonas costeras, Ruiz aconseja introducir directamente al can en el agua como primera acción de socorro antes de iniciar el traslado a un centro médico.
El experto enfatiza que con frecuencia los propietarios pierden tiempo llamando por teléfono en un estado de nerviosismo elevado cuando disponen de herramientas accesibles en el entorno inmediato, como puede ser el uso de una manguera en el patio de la vivienda.
Factores de riesgo específicos en la época estival
El sistema termorregulador de los caninos difiere notablemente del humano, ya que ellos carecen de glándulas sudoríparas distribuidas por la piel y dependen casi exclusivamente de la evaporación bucal mediante el jadeo para disipar el calor interno.
Por esta razón fisiológica, las razas de tipología braquicéfala, caracterizadas por poseer un cráneo ancho y un hocico plano, presentan una vulnerabilidad muy superior. Para estos ejemplares, el simple mecanismo de respiración acelerada representa un esfuerzo físico agotador que agrava la acumulación de calor corporal.
El veterinario insiste en extremar la vigilancia sobre estos animales durante el verano, priorizando los paseos nocturnos, humedeciendo su pelaje antes de salir y garantizando un suministro constante de agua limpia y fresca.
Con información de El Economista






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