
Inquilinos protestarán en 24 ciudades para exigir alquileres más bajos

La tensión por el acceso a la vivienda en España se traslada nuevamente a las calles. La Confederación Estatal de Sindicatos de Inquilinas ha anunciado este miércoles un calendario de movilizaciones que recorrerá 24 ciudades durante las próximas seis semanas, bajo la consigna unificada: "La vivienda nos cuesta la vida".
La organización denuncia una situación de asfixia financiera para miles de familias, derivada de unos precios de alquiler que no guardan proporción con la realidad salarial del país, sumado a una inestabilidad contractual creciente.
El ciclo de protestas arrancará el próximo 23 de mayo en Guadalajara, extendiéndose hasta el 28 de junio en diversos puntos del territorio nacional. Elisa Molina, portavoz de la Confederación, ha subrayado durante la presentación de las marchas que este "momento de primavera" responde a un hartazgo generalizado no solo por la vivienda, sino por el encarecimiento de los suministros básicos.
Según la organización, es inviable sostener un modelo económico donde los arrendamientos "están por las nubes" mientras los ingresos reales de la población trabajadora permanecen estancados.
Las reivindicaciones de los sindicatos van más allá de una simple regulación de precios. El bloque exige una subida de los salarios y pensiones mínimas hasta los 1.500 euros, la recuperación de los contratos indefinidos para los inquilinos y una legislación estatal que ponga freno al uso fraudulento de los alquileres de temporada y por habitaciones.
Asimismo, instan a la expropiación de inmuebles en manos de grandes tenedores para nutrir un parque público de vivienda que actúe como cortafuegos frente a los desahucios.
En la capital, la cita central tendrá lugar el domingo 24 de mayo. La manifestación en Madrid partirá a mediodía desde la estación de Atocha, recorriendo el eje Cibeles-Alcalá hasta la altura del metro Sevilla.
Alicia del Río, portavoz local, ha alertado de que en la región los ciudadanos destinan ya el 70% de su sueldo neto al pago del techo, una cifra que "paraliza la trayectoria vital" de los jóvenes y obliga a desplazamientos forzosos hacia periferias cada vez más remotas.
Para contextualizar este conflicto, cabe recordar que el mercado inmobiliario español atraviesa un período de transformación donde la oferta de vivienda habitual está siendo canibalizada por el alquiler turístico y de corta estancia.
Esta es la segunda gran oleada de protestas tras las marchas de abril de 2025, que lograron movilizar a 39 capitales, evidenciando que la crisis habitacional se ha convertido en el principal vector de desigualdad y empobrecimiento en la España contemporánea.
Finalmente, los sindicatos han rechazado cualquier intento de fractura generacional o social. Apoyadas por colectivos vecinales y coordinadoras de pensionistas, las portavoces han señalado a una "minoría rentista" como responsable de la crisis, descartando las narrativas que culpan a la población migrante o a las personas mayores.
La Confederación no descarta elevar el tono de la desobediencia civil y ya ha iniciado conversaciones con sindicatos laborales para caminar hacia una futura huelga general de vivienda si no se producen cambios estructurales inmediatos.
Con información de 20minutos


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