
Florentino Pérez convoca elecciones en el Real Madrid tras un año sin títulos

En una mañana marcada por la tensión institucional, Florentino Pérez ha comparecido de urgencia para disipar los rumores sobre una posible salida inmediata. "Lamento decirles: no voy a renunciar", sentenció el mandatario, quien, sin embargo, ha solicitado formalmente a la junta electoral la apertura del proceso para elegir a la nueva directiva.
Pérez confirmó que concurrirá a los comicios junto a su equipo actual, desafiando a los sectores críticos en un momento de sequía deportiva tras encadenar su segunda temporada consecutiva sin grandes títulos en la sala de trofeos del Real Madrid.
El presidente del equipo blanco utilizó un tono beligerante para denunciar lo que considera una "campaña organizada" por parte de diversos medios de comunicación. Lejos de la autocrítica profunda, tras la reciente derrota en el Clásico que otorgó LaLiga al FC Barcelona, Pérez blindó su gestión apoyándose en la estadística histórica de su mandato.
"Ganamos 66 títulos, 37 en el fútbol y 29 en el baloncesto", recordó ante los presentes, cuestionando que se hable de "caos" institucional cuando hace menos de dos años el club celebraba un doblete de Liga y Champions League.
La comparecencia derivó en un enfrentamiento directo con la prensa, a la que acusó de aprovechar los malos resultados para lanzar ataques personales. El dirigente admitió compartir la "frustración" del madridismo, pero subrayó que en el deporte es imposible mantener una hegemonía permanente.
Bajo su perspectiva, el club no se encuentra en la ruina que algunos sectores describen, sino en un proceso de revalidación que ahora deberá someterse al dictamen de los socios, a quienes invitó a participar: "Ahora tienen la oportunidad", afirmó en clara alusión a posibles candidatos opositores.
En el contexto actual, el Real Madrid atraviesa una fase de reestructuración interna mientras su máximo rival celebra éxitos locales. Esta convocatoria electoral surge no solo como respuesta a la falta de trofeos, sino como una maniobra para legitimar el liderazgo de Pérez ante una afición dividida por la planificación deportiva y el desgaste de figuras clave en la plantilla.
El movimiento busca estabilizar la entidad antes de acometer los grandes fichajes previstos para el mercado estival y definir quién ocupará el banquillo técnico la próxima campaña.
Uno de los puntos más álgidos de la rueda de prensa fue la mención al "caso Negreira". Pérez calificó el asunto como "el mayor escándalo de la historia" y anunció que el club está ultimando un "dossier importante" para presentarlo de inmediato ante la UEFA.
El presidente calificó de "incomprensible" la permanencia de árbitros vinculados a aquella época en la actual competición, vinculando la corrupción externa con las dificultades que, a su juicio, enfrenta el Real Madrid para competir en igualdad de condiciones en el campeonato doméstico.
Finalmente, el mandatario no esquivó la polémica sobre el altercado entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde. Aunque restó importancia física al incidente, definiéndolo como un lance que "queda dentro de casa", mostró su indignación por la filtración del suceso.
"La filtración es peor; en mis 26 años de presidente es la primera vez que lo veo", confesó, sugiriendo que quienes difundieron la noticia buscan desestabilizar al club para forzar su salida.
Con información de CNN


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