'Brain rot': la epidemia silenciosa del contenido digital de bajo valor

Elegido como palabra del año por Oxford, el término 'brain rot' es un fenómeno que describe el deterioro cognitivo provocado por el consumo automático de redes sociales
Actualidad Camila Vera
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El término 'brain rot' (traducido como putrefacción o empobrecimiento cerebral) ha dejado de ser un simple neologismo de internet para convertirse en una preocupación real para neurocientíficos y educadores.

Según ha informado recientemente Oxford University Press, esta ha sido elegida como la palabra del año 2024, reflejando una realidad innegable: el deterioro de las capacidades intelectuales derivado de la exposición constante a información de consumo rápido y nula profundidad.

Aunque no figura en los manuales de psiquiatría clínica, los expertos coinciden en que describe perfectamente el embotamiento mental que produce el deslizamiento infinito (scrolling) en plataformas como TikTok o Instagram.

Este fenómeno se manifiesta cuando el usuario entra en un estado de "piloto automático", consumiendo fragmentos de vídeo o memes durante horas sin retener apenas información.

Según detalla el portal especializado Psicología y Mente, este hábito está moldeando la arquitectura cerebral de las nuevas generaciones. En niños y adolescentes, cuyo cerebro aún está en desarrollo, la gratificación instantánea de estos contenidos altera el sistema de recompensa, dificultando la capacidad de mantener la atención en tareas que requieren un esfuerzo prolongado, como la lectura o el estudio académico.

Sin embargo, los adultos no son inmunes. La Dra. Lila Landowski, neurocientífica citada por diversos medios en el análisis de este fenómeno, advierte sobre la "trampa cognitiva" de delegar el pensamiento en la inteligencia artificial (IA) o en respuestas rápidas de internet.

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Bajo la premisa neurocientífica de "úsalo o piérdelo", Landowski enfatiza que si no desafiamos al cerebro con tareas complejas, las conexiones neuronales críticas simplemente no se crean o se debilitan. Esta "fricción cognitiva" es necesaria para mantener la plasticidad cerebral y la lucidez a largo plazo.

El impacto del brain rot va más allá de un simple cansancio; afecta directamente al pensamiento crítico. Como explica la Asociación Educar para el Desarrollo Humano, el consumo digital sin control está empobreciendo nuestra mente al sustituir la reflexión por la estimulación sensorial constante.

Esto deriva en una disminución de la memoria de trabajo y de la motivación para emprender proyectos que no ofrezcan una recompensa inmediata.

Para contrarrestar este efecto, es fundamental introducir momentos de resistencia mental en nuestra rutina diaria. Expertos sugieren actividades que requieran un "esfuerzo mental considerable", como la resolución de crucigramas crípticos o el aprendizaje de nuevas habilidades sin ayuda digital inmediata.

Estas prácticas ayudan a restablecer el equilibrio entre esfuerzo y recompensa, generando una sensación de dominio que el contenido trivial no puede ofrecer.

En un mundo mentalmente agotador, es vital poner freno a esta tendencia. Artículos de análisis en medios como El Diario.es sugieren que desconectar de las pantallas antes de dormir y buscar la "fricción cognitiva" son las mejores protecciones contra la putrefacción cerebral.

Al final del día, la salud de la mente depende de la capacidad para elegir el silencio y la profundidad frente al ruido constante del algoritmo.

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