
Netflix renuncia a comprar Warner ante la "descomunal" oferta de Paramount

El mapa de la industria del entretenimiento global ha dado un vuelco definitivo. Netflix ha confirmado su retirada oficial de la pugna por adquirir Warner Bros. Discovery (WBD), poniendo fin a una guerra de ofertas que mantenía en vilo al sector desde finales del año pasado.
La decisión de la compañía, liderada por Ted Sarandos y Greg Peters, se produce tras la negativa a igualar la propuesta económica presentada por Paramount, calificándola de financieramente "no atractiva" para sus accionistas.
La reacción de los mercados no se ha hecho esperar. Tras el anuncio, las acciones de Netflix experimentaron un repunte cercano al 9% en las operaciones posteriores al cierre (after hours).
Este movimiento alivia la presión sobre la plataforma, que desde septiembre del año pasado había visto cómo su capitalización bursátil se erosionaba en más de 170.000 millones de dólares debido a la incertidumbre sobre el coste de esta integración.
Mientras tanto, Paramount registraba alzas del 6%, contrastando con la caída del 2% en los títulos de Warner.
La dirección de Netflix fue notificada por el consejo de administración de Warner de que la oferta de Paramount constituía una "propuesta superior" según los términos vigentes.
En una declaración conjunta, Sarandos y Peters subrayaron que, aunque habrían sido buenos administradores de marcas icónicas como HBO o CNN, la operación siempre fue contemplada como algo "deseable al precio adecuado", pero en ningún caso "imprescindible a cualquier precio".
Con esta retirada, Paramount se perfila como el futuro gigante propietario de activos estratégicos que incluyen TNT, TBS y Food Network.
Para sellar el destino de Warner, Paramount elevó su apuesta de forma agresiva hasta los 31 dólares en efectivo por acción, superando ampliamente los 27,75 dólares que ofrecía la firma de Los Gatos.
La oferta de Paramount no solo destaca por el precio por acción, sino que incluye una cláusula de protección regulatoria de 7.000 millones de dólares y el compromiso de asumir los 2.800 millones que Warner debe pagar a Netflix por la rescisión del contrato de fusión previo.
Esta batalla por el control de Warner Bros. Discovery refleja la fase de consolidación forzosa que atraviesa el sector del 'streaming'.
Tras años de expansión basada en el volumen de suscriptores, las compañías ahora priorizan la rentabilidad y el control de catálogos históricos para sobrevivir a la saturación del mercado digital.
Tras este repliegue estratégico, Netflix ha reafirmado la solidez de su crecimiento orgánico. La compañía planea invertir este año aproximadamente 20.000 millones de dólares en producción propia y reanudará su programa de recompra de acciones, enviando un mensaje de confianza a los inversores sobre su capacidad para competir sin necesidad de adquisiciones mastodónticas que comprometan su tesorería.
El cierre de este caso deja a Paramount a un paso de consolidar un imperio mediático sin precedentes, sujeto ahora únicamente al visto bueno de las autoridades regulatorias.
Con información de El Economista


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