
Adiós a Valentino: muere a los 93 años el emperador del diseño

El mundo de la moda despide hoy a Valentino Garavani. El diseñador italiano que definió la elegancia del siglo XX y convirtió su nombre en un símbolo universal de sofisticación ha fallecido a los 93 años, según ha confirmado su propia fundación.
Con su partida, desaparece el artífice de una estética que unió la precisión técnica de la alta costura parisina con el alma vibrante del diseño romano, dejando tras de sí un legado donde el lujo no era una opción, sino una forma irrenunciable de entender la belleza.
Nacido en Voghera en 1932, Valentino forjó su talento en los talleres más prestigiosos de París antes de emprender su aventura personal en Roma en 1959. Fue allí donde nació una de las señas de identidad más icónicas de la industria: el "rojo Valentino".
Ese tono escarlata, intenso y magnético, no solo dominó sus pasarelas, sino que se convirtió en una propiedad intelectual emocional que vestía de poder a toda mujer que lo lucía. Su éxito no se explica sin la figura de Giancarlo Giammetti, su socio comercial y compañero de vida, con quien transformó una modesta firma en un imperio global reconocido en cada rincón del planeta.
La historia de Valentino es, en esencia, la historia del glamur del Hollywood clásico y la realeza europea. Elizabeth Taylor fue de las primeras en sucumbir a sus encantos durante el rodaje de Cleopatra en Roma, abriendo la puerta a una lista de clientas que incluía a Audrey Hepburn o la reina Paola de Bélgica.
Sin embargo, su consagración definitiva en la cultura popular llegó en 1968, cuando Jacqueline Kennedy eligió un diseño suyo para su boda con Aristóteles Onassis, consolidando la marca como el estandarte del chic internacional que perduraría durante siete décadas.
Su influencia se expandió en los años setenta por Nueva York, integrándose en el círculo íntimo de Andy Warhol y Diana Vreeland, y se reinventó en los noventa como el mentor de la era de las supermodelos, con figuras como Claudia Schiffer y Naomi Campbell a su lado.
En la alfombra roja, Valentino fue el amuleto de la suerte para las grandes estrellas: desde el histórico vestido vintage en blanco y negro de Julia Roberts hasta el estilo caftán menta de Jennifer Lopez o el vibrante amarillo con el que Cate Blanchett recogió su estatuilla.
La muerte de Valentino marca el fin de una era en la moda europea, caracterizada por la transición de la costura artesanal al gran negocio del lujo globalizado. Su retirada de las pasarelas en 2008 fue recibida como un hito histórico, pero su presencia en eventos como los Oscar, a menudo del brazo de musas como Anne Hathaway, mantuvo su relevancia viva.
Hoy, su firma continúa vistiendo a iconos de la generación Z como Zendaya, demostrando la atemporalidad de un estilo que nunca buscó la tendencia, sino la perfección.
Incluso tras su jubilación activa, el diseñador nunca dejó de ser una referencia para las nuevas generaciones de actrices, como Carey Mulligan o Gemma Chan, quienes han mantenido el sello Valentino como el favorito de la crítica especializada.
Su fallecimiento cierra un capítulo dorado de la moda italiana, pero su nombre permanecerá ligado eternamente a ese color rojo que, como él mismo decía, es el único que puede competir con el negro en elegancia. El emperador se retira, pero su rastro de seda y sofisticación es ya parte imborrable de la historia del arte contemporáneo.
Con información de CNN


Diseñan una aplicación para localizar puntos de observación del eclipse de sol en Mallorca




Toledo celebra la histórica procesión del Corpus Christi en su Semana Grande







