
Inteligencia artificial reveló que manuscritos del Mar Muerto son más antiguos de lo que se creía
Yusmary CocciaUna investigación arqueológica reveló la posible antigüedad de los manuscritos del Mar Muerto al aplicar las técnicas más avanzadas de inteligencia artificial. Los resultados, publicados en la revista PLOS One, no solo adelantan la cronología de estos textos milenarios, sino que sugieren algo revolucionario: varios pasajes del Antiguo Testamento pudieron haber sido escritos mientras sus autores aún vivían, lo que los convertiría en testimonios de primera mano y no en copias posteriores.
El hallazgo, liderado por el equipo del profesor Mladen Popović en la Universidad de Groningen (Países Bajos), combinó la datación por carbono-14 con un novedoso sistema de inteligencia artificial bautizado como "Enoch", en honor al ancestral patriarca bíblico.
“Podemos situar las manos que escribieron la Biblia dentro del mismo momento histórico en el que la narraban”, explicó Popović en la publicación oficial. “Por primera vez, tenemos una herramienta que nos permite cruzar la evidencia física del pergamino con la evidencia estilística de la escritura, obteniendo una precisión sin precedentes”.
A diferencia de los métodos tradicionales, que requieren extraer muestras físicas para el análisis de carbono-14, un proceso que consume parte del valioso material, el sistema Enoch trabaja exclusivamente con imágenes de alta resolución. Al comparar el estilo caligráfico, la presión del trazo, la inclinación de las letras y la forma de enlaces específicos, el modelo logra predecir con una precisión superior al 85% la antigüedad de manuscritos sin fecha conocida.
Entre los descubrimientos más sorprendentes, dos casos han captado la atención mundial. Por una parte, El libro de Daniel, que algunos críticos databan en el siglo II a.C. como una redacción tardía, ha sido situados por la IA a mediados del siglo III a.C., coincidiendo con el período en que la tradición judía sitúa a su autor, el profeta Daniel y en segundo lugar, el Eclesiastés, un libro filosófico, atribuido al rey Salomón (siglo X a.C.), presenta una caligrafía que, según el modelo, corresponde al siglo IV a.C., mucho más cerca de la época salomónica de lo que estimaban los cronólogos tradicionales.
“Estos textos se convierten así en los primeros del canon bíblico que pueden ser fechados en paralelo a su redacción original. No son copias tardías, sino que podrían ser borradores o incluso originales contemporáneos a sus autores”, subraya el artículo de PLOS One.
El modelo de inteligencia artificial también ha servido para corregir errores de datación previos que habían confundido a los expertos durante décadas. Resulta que en los años 50, cuando los manuscritos fueron descubiertos y restaurados, los arqueólogos aplicaron aceite de ricino a los pergaminos para mejorar su legibilidad y evitar que se dañaran. Lo que no sabían es que este tratamiento contamina gravemente las muestras para el análisis de radiocarbono, alterando los resultados y haciendo parecer los textos más jóvenes de lo que realmente son.
Gracias a Enoch, los científicos han podido "limpiar" virtualmente esa contaminación y obtener una datación mucho más fiable. “Es como si hubiéramos estado leyendo un reloj con el cristal empañado. La IA nos ha permitido limpiarlo sin tocar el original”, añadió Masterson.
“Esto es solo el comienzo. Ahora podemos preguntar dudas que antes eran imposibles: ¿quién escribió realmente estos textos? ¿Dónde? ¿Y por qué? La IA no nos da todas las respuestas, pero por primera vez nos muestra el camino para encontrarlas”, concluyó Popović.
El estudio completo está disponible en acceso abierto en la revista PLOS One, y los investigadores prometieron liberar el código del modelo Enoch para que otros equipos puedan verificarlo y aplicarlo a otros corpus manuscritos.








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