
El 'caso cero' del hantavirus: un viaje ornitológico bajo sospecha

La investigación epidemiológica sobre el brote de hantavirus que mantiene en vilo al crucero MV Hondius ha dado un giro definitivo hacia el pasado inmediato de sus pasajeros. El Gobierno de Argentina, en una carrera contrarreloj, intenta localizar el punto exacto de la infección original antes de que el buque alcance las costas canarias.
Los esfuerzos técnicos se centran ahora en reconstruir minuciosamente el periplo de un matrimonio holandés, fallecido a finales de abril, quienes son señalados como el "caso cero". Según los indicios recabados por el Ministerio de Salud, el contagio no se produjo a bordo, sino que fue importado al navío tras una extensa travesía terrestre por Sudamérica.
Un vertedero y binoculares
Una de las líneas de investigación más sólidas, sugerida por funcionarios cercanos al caso y recogida por la agencia AP, apunta a una actividad recreativa en el fin del mundo. Se sospecha que la pareja pudo contraer el patógeno durante una jornada de observación de aves en las inmediaciones de Ushuaia, donde habrían visitado un vertedero municipal.
Este entorno es propenso a la presencia de roedores, vectores naturales del virus. No obstante, existe una controversia científica: las autoridades de Tierra del Fuego sostienen que en tres décadas jamás se ha detectado hantavirus en la isla, cuestionando incluso la existencia del ratón colilargo, portador de la cepa Andes, en esa latitud.
El respaldo de la OMS a la tesis migratoria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha validado la complejidad de este rastreo internacional. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que el matrimonio recorrió hábitats críticos en Uruguay, Chile y Argentina donde la circulación de la variante Andes es endémica.
La estrategia actual consiste en "reconstruir los movimientos" de los fallecidos para identificar el reservorio natural. Esta cooperación transfronteriza es vital, dado que el itinerario de los turistas incluyó zonas de alta sensibilidad ambiental como Neuquén y el sur chileno, regiones donde el virus sí tiene antecedentes probados de circulación interhumana.
Un mapa de 40 días y miles de kilómetros
El historial de viaje de la pareja holandesa revela un desplazamiento masivo por el continente. Desde su llegada en noviembre, cruzaron la cordillera de los Andes en múltiples ocasiones, visitando puntos turísticos como Mendoza, las Cataratas del Iguazú y Uruguay, antes de regresar a Argentina a finales de marzo para embarcar.
Este complejo mapa de calor dificulta la tarea del Instituto Malbrán, cuyos técnicos se desplazarán a Ushuaia para realizar capturas de roedores y análisis de campo. El objetivo es determinar si el virus ha colonizado nuevos territorios o si el contagio ocurrió en alguna de las paradas previas del extenso trayecto automovilístico.
Contexto
El hantavirus no es un fenómeno nuevo en la región, pero su comportamiento reciente preocupa a la comunidad médica. Desde el verano pasado, Argentina ha registrado un repunte alarmante con más de 30 fallecimientos y decenas de contagios, incluyendo casos recientes en enclaves turísticos como Bariloche.
La variante Andes, caracterizada por su letalidad y potencial de transmisión entre personas, exige protocolos de vigilancia extrema, especialmente cuando el vector salta del entorno rural a infraestructuras de transporte masivo como los cruceros internacionales.
Con información de 20minutos


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