
¿Por qué tres de los hijos de Steve Jobs no recibieron ni un centavo?

La gestión de las grandes fortunas de Silicon Valley atraviesa un cambio de paradigma. Siguiendo la estela de Steve Jobs, fundador de Apple, quien excluyó a tres de sus hijos de su testamento de 10.000 millones de dólares, nuevos líderes como Elon Musk y Sam Altman apuestan por la filantropía radical.
El testamento de Steve Jobs, fallecido en 2011, no solo distribuyó activos, sino que sentó las bases de una doctrina económica que hoy impera en la cúspide de la h han. Sus hijos Reed, Erin y Eve no figuraron como beneficiarios de su fortuna.
En un giro que rompió con la tradición dinástica, la riqueza se concentró en su viuda, Laurene Powell Jobs, bajo la premisa de que la acumulación desmedida es un obstáculo para el desarrollo del potencial humano individual.
Esta tendencia hacia la desheredación selectiva busca evitar que el patrimonio se convierta en un lastre generacional. La única excepción en el núcleo del fundador de Apple fue su hija mayor, Lisa Brennan-Jobs, quien recibió 20 millones de dólares tras años de una relación marcada por la distancia emocional.
Para muchos analistas, esta cifra, aunque sustancial, es modesta frente a los 14.000 millones que hoy gestiona Laurene Powell, destinados casi en su totalidad a la inversión de impacto social y la innovación tecnológica.
Laurene Powell Jobs ha sido tajante al respecto: "No me interesa construir sobre el legado de una herencia; mis hijos lo saben y Steve tampoco estaba interesado en eso". A través de Emerson Collective, la filántropa planea agotar su fortuna en vida.
Entre sus movimientos más recientes destaca la financiación de escuelas modulares en Barbados y el respaldo económico a Jony Ive para el desarrollo, junto a Sam Altman (OpenAI), de un dispositivo de inteligencia artificial consciente del entorno que promete revolucionar el mercado este 2026.
El modelo de Jobs ha permeado en otras figuras de peso como Bill Gates, quien ha destinado más de 100.000 millones de dólares a su fundación. El creador de Microsoft ha confirmado que sus hijos solo percibirán el 1% de su riqueza, argumentando que "la fortuna conlleva la responsabilidad de regalarla".
Esta visión es compartida por Warren Buffett, cofundador de The Giving Pledge, iniciativa que ya suma a más de 240 multimillonarios comprometidos a donar al menos la mitad de sus activos antes de morir.
En España y el mundo, estas decisiones no solo responden a valores éticos, sino que buscan incentivar la meritocracia en los descendientes, evitando que la seguridad financiera extrema anule el incentivo del trabajo y la innovación.
Elon Musk, el hombre más rico del mundo, representa el caso más complejo de esta corriente. A pesar de ser un firme defensor del pronatalismo y padre de 14 hijos, también es fir tv enmante del compromiso de donación.
Su fortuna, que supera los 390.000 millones de dólares, se enfrenta a tensiones familiares evidentes, como la renuncia pública de su hija Vivian Jenna Wilson a cualquier vínculo con el magnate. Aun así, el compromiso de Musk de donar 200.000 millones sitúa su legado más cerca de la transformación social que de la transferencia privada.
Finalmente, el éxito de esta filosofía se refleja en la independencia de los propios hijos de Jobs. Lejos de la sombra del dinero familiar, Reed se ha especializado en oncología, Erin en arquitectura y Eve destaca en el modelaje internacional.
Al igual que Sting o Mick Jagger en el ámbito artístico, la nueva élite global parece coincidir en una máxima: el dinero debe ser un incentivo para la creación, no un regalo que detenga el progreso personal.
Con información de Applesfera


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