
Amancio Ortega se corona como el mayor magnate inmobiliario del mundo

La metamorfosis de Amancio Ortega, de sastre a referente textil y, finalmente, a dueño de los horizontes urbanos más cotizados del mundo, ha alcanzado su cénit. Según el último informe de la revista Forbes, el fundador de Inditex se ha consolidado como el magnate inmobiliario más importante del mundo, superando a figuras históricas del sector como el estadounidense Donald Bren o el australiano Harry Triguboff.
Con una fortuna personal que escala hasta los 141.000 millones de dólares, Ortega ocupa ya la décima posición entre las personas más ricas de la mundo, impulsado por una estrategia de reinversión de dividendos sin precedentes.
A través de Pontegadea, su brazo inversor, el empresario gallego ha desplegado una ofensiva patrimonial que solo en el último año implicó un desembolso superior a los 8.000 millones de dólares.
Esta expansión ha permitido a Ortega adquirir desde complejos residenciales de lujo y hoteles hasta infraestructuras industriales en 10 ciudades de ocho países distintos.
Entre sus hitos más recientes destaca la compra del Canada Post en Vancouver por 855 millones de dólares, una operación que marcó un récord histórico en el mercado de oficinas canadiense al incluir un centro tecnológico de vanguardia arrendado a Amazon.
La arquitectura financiera de este imperio es tan sólida como sus edificios. Desde que Inditex salió a bolsa en 2001, Ortega ha destinado aproximadamente 24.000 millones de dólares a la compra de 216 propiedades en un centenar de mercados internacionales.
Para poner esta cifra en perspectiva, su inversión en ladrillo supera el capital destinado por Jeff Bezos a su proyecto espacial Blue Origin. Actualmente, la cartera inmobiliaria de Ortega está valorada en 25.000 millones de dólares, manteniendo una envidiable tasa de retención: de todas las propiedades adquiridas en un cuarto de siglo, solo se ha desprendido de diez.
El éxito de Pontegadea no reside únicamente en el volumen, sino en la calidad de sus inquilinos. El magnate español es, de facto, el casero de las mayores multinacionales del siglo XXI; gigantes como Apple, Meta, Nike, Spotify y Walmart pagan alquileres mensuales a la firma gallega.
Esta estabilidad se refleja en unas cuentas saneadas que, al cierre de 2024, mostraron un crecimiento del 17% en beneficios y una deuda residual que apenas representa el 2% de sus activos totales, demostrando una eficiencia operativa que elude las turbulencias de los mercados financieros tradicionales.
Su hegemonía también suscita debate por su sofisticada ingeniería tributaria. Forbes estima que Ortega ha ahorrado cerca de 800 millones de dólares en 25 años mediante una estrategia legal que transforma el efectivo inactivo en pasivos, aprovechando exenciones para empresas familiares y reinversiones en energías renovables.
Al operar a través de Pontegadea, Ortega tributa por sus dividendos de Inditex a un tipo del 1,25%, una cifra sensiblemente inferior al 30% habitual. Mientras tanto, se prepara para un 2026 de récords, con una previsión de dividendos de 3.800 millones de dólares que seguirán cimentando su dominio sobre el suelo global.
Con información de El Español


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