
El ‘Superniño’ amenaza con convertir a España en un horno este verano

El inusual arranque de la primavera, con termómetros superando los 30 grados en regiones del norte donde históricamente impera el fresco, ha encendido todas las alarmas. Sin embargo, lo vivido hasta ahora es solo el preludio de un fenómeno mucho más agresivo.
El meteorólogo Luismi Pérez, en declaraciones para la Cadena Ser, ha advertido sobre la inminente llegada del denominado "Superniño", una anomalía climática que amenaza con someter a España a uno de los veranos más sofocantes de su historia reciente.
El concepto de "Superniño" no es una mera exageración lingüística; define una teleconexión meteorológica global donde el calentamiento anómalo de las aguas en el Pacífico sudamericano desencadena un efecto dominó a miles de kilómetros.
Esta alteración oceánica repercute de forma directa en Europa, alterando las corrientes y los patrones de presión. Cuanto más potente es el calentamiento en el Pacífico, mayor es la probabilidad de que las temperaturas medias del continente europeo se disparen en los meses sucesivos.
Según las proyecciones meteorológicas, el pico de intensidad de este fenómeno está golpeando actualmente el Pacífico, lo que significa que sus consecuencias en la Península Ibérica se sentirán con toda su fuerza en apenas un par de meses.
El experto advierte que este fenómeno facilitará que las masas de aire africano crucen el Mediterráneo con una frecuencia e intensidad inusuales, instalándose sobre las comunidades autónomas en los momentos de mayor exposición solar del año.
El riesgo de que los "astros se junten en nuestra contra" es elevado. El Superniño suele propiciar la formación de potentes anticiclones que, en lugar de actuar como barreras, podrían funcionar como auténticos tapones térmicos.
Este escenario de bloqueo atmosférico impediría la renovación del aire, acumulando calor día tras día y convirtiendo gran parte del territorio nacional en una caldera de difícil gestión para la salud pública y el suministro eléctrico.
En este contexto, el cambio climático actúa como un multiplicador de fuerzas, haciendo que fenómenos naturales cíclicos como 'El Niño' adquieran una virulencia sin precedentes en la era moderna.
No obstante, existe un pequeño resquicio para el alivio geográfico. La clave reside en la posición exacta donde se asiente el anticiclón. Si este se forma con la potencia esperada, podría canalizar vientos procedentes del norte, lo que permitiría a la zona del Cantábrico esquivar los registros más asfixiantes.
Mientras el resto del país se enfrenta a temperaturas extremas, la cornisa norte podría mantener un microclima más tolerable, aunque los meteorólogos insisten en que la fuerza de 'El Niño' es tal que ninguna región debe bajar la guardia ante una evolución climática que ya se manifiesta globalmente con huracanes y tifones de potencia inaudita.
Con información de Cadena Ser


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