
Seis comunidades en alerta amarilla por tormentas y vientos fuertes

La inestabilidad meteorológica se consolida en la península ibérica este miércoles. La presencia de una borrasca situada en las inmediaciones del territorio nacional ha obligado a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a activar el aviso amarillo en seis comunidades autónomas.
Andalucía, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia se encuentran bajo vigilancia por un frente que descargará precipitaciones intensas, tormentas eléctricas y rachas de viento que podrían comprometer la seguridad en actividades al aire libre.
En el sur, Andalucía afronta una jornada complicada en las provincias de Córdoba, Málaga y Sevilla. El aviso de nivel amarillo, que implica un riesgo bajo pero real para actividades específicas, advierte sobre acumulaciones de agua de hasta 15 litros por metro cuadrado en tan solo una hora.
La situación es especialmente sensible en Málaga, donde la persistencia de las lluvias podría dejar registros de hasta 40 litros en un margen de 12 horas, acompañados de una actividad eléctrica que cruzará la región de oeste a este.
Extremadura, por su parte, mantiene la alerta en la totalidad de sus provincias. Los expertos advierten de que las tormentas en esta zona no vendrán solas: se espera que puedan ir acompañadas de granizo y rachas de viento muy intensas.
En el norte de Cáceres, la situación pluviométrica se asemeja a la de la Costa del Sol, con previsiones de acumulaciones de 40 litros, lo que obliga a extremar las precauciones en zonas de montaña y cuencas fluviales.
El centro peninsular tampoco escapa a los efectos de la borrasca. En Castilla y León, el riesgo se concentra en Ávila, León y Zamora, destacando la provincia abulense por la probabilidad de tormentas severas con granizo.
Simultáneamente, Castilla-La Mancha ha puesto el foco en Ciudad Real y Toledo, donde el principal protagonista será el viento. Se esperan ráfagas que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora, especialmente en la mitad occidental de la comunidad, un factor de riesgo añadido para el tráfico rodado y el mobiliario urbano.
Este episodio de inestabilidad responde a una configuración atmosférica típica de la primavera, donde el contraste de masas de aire facilita la formación de núcleos tormentosos rápidos pero de gran descarga energética.
Finalmente, el norte peninsular presenta un escenario de avisos mixtos. Mientras Asturias vigila con atención la Cordillera Cantábrica y los Picos de Europa por tormentas, Galicia se enfrenta a una doble amenaza.
Todas las provincias gallegas permanecen en alerta tanto por descargas eléctricas como por fenómenos costeros adversos. El litoral atlántico podría registrar olas de entre 4 y 5 metros de altura, dificultando la navegación y el trabajo en los puertos.
Aunque el aviso amarillo no supone un riesgo generalizado para la población, las autoridades recomiendan prudencia en los desplazamientos y evitar zonas arboladas o estructuras inestables ante las rachas de viento previstas.
Con información de EFE


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