¿Cómo Miley Cyrus recuperó su identidad y a Hannah Montana en 2026?

A dos décadas del estreno de Hannah Montana, Miley Cyrus superó las críticas feroces de la prensa, consolidó su voz en la industria y este 2026 marca su regreso triunfal a Disney en un proyecto que redefine su legado
Cultura y OcioAndy AguilarAndy Aguilar

El 24 de marzo de 2006, el mundo conoció a Miley Stewart. Lo que parecía una premisa sencilla —una adolescente con una doble vida como estrella pop— se convirtió en el "cohete" que disparó a Disney hacia una estratosfera financiera nunca antes vista. 

Hoy, a 20 años de aquel estreno, la narrativa ha cambiado. Miley Cyrus, ahora una leyenda consagrada con Grammys bajo el brazo, ha hecho las paces con su pasado. Tras años de distanciamiento y rebelión —donde llegó a decir que Hannah Montana le había causado una crisis de identidad profunda—, la artista ha regresado a casa.

Miley Cyrus, Timothée Chalamet, Demi Moore y Shaquille O’Neal. Foto: Wikimedia Commons / Goodfon / Getty Images Varios artistas como Miley Cyrus, Timothée Chalamet, Demi Moore y Shaquille O'Neal recibirán estrellas en el Paseo de la Fama en 2026, junto a otros 31 artistas seleccionados por la Cámara de Comercio de Hollywood. Deepika Padukone se convierte en la primera actriz de Bollywood en recibir este honor histórico.Miley Cyrus, Timothée Chalamet, Demi Moore y Shaquille O’Neal serán inmortalizados en el Paseo de la Fama de Hollywood en 2026

Disney+ estrena este 24 de marzo de 2026 un especial conmemorativo donde Miley recorre los sets reconstruidos de la casa de los Stewart. Ya no huye de la peluca rubia; la abraza como el cimiento de su libertad actual. El especial, conducido por Alex Cooper, no solo es una carta de amor a los fans, sino el cierre de un ciclo donde la industria finalmente admite que, para que Miley Cyrus volara, Hannah Montana tuvo que descansar.

La época dorada de Disney y la oscuridad de Miley

Mientras Hannah Montana brillaba en los estadios, Miley Cyrus comenzaba a asfixiarse bajo el peso de la "niña perfecta", declaró en algunas entrevistas. La transición para el público infantil que la seguía fue traumática y pública. En 2008, con apenas 15 años, estalló el primer gran incendio: una sesión de fotos para Vanity Fair donde posaba envuelta en una sábana de seda.

 La opinión pública conservadora crucificó a la adolescente, y Disney tuvo que pedir disculpas, intentando limpiar una imagen que ya empezaba a agrietarse. A esto le siguieron los famosos videos filtrados con una pipa de salvia y las críticas feroces por su baile en el tubo durante los Teen Choice Awards de 2009. El mundo no estaba listo para aceptar que Miley no era Hannah, y cada intento de ella por reclamar su identidad era visto como un "escándalo" que amenazaba la moralidad de una generación.

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Durante los últimos años de rodaje de Hannah Montana, la presión de mantener una imagen de "perfección estadounidense" comenzó a fracturar la salud mental de la joven artista. Miley confesó años después en entrevistas para medios como Rolling Stone y Harper’s Bazaar que padeció episodios severos de dismorfia corporal.

Al pasar tantas horas al día bajo una peluca rubia, con maquillaje excesivo y vestuarios brillantes que no elegía, empezó a sentir que Miley Stewart no existía y que solo era un producto.

La actriz reveló que el nivel de exigencia era tal que, incluso tras sufrir su primer periodo en pleno set de grabación, se sintió obligada a seguir trabajando, sintiendo que su cuerpo no le pertenecía a ella, sino a la corporación que pagaba las facturas.

Miley confesó que se sentía observada bajo un microscopio donde no se le permitía cometer los errores normales de cualquier adolescente, lo que derivó en una ansiedad crónica y una sensación de asfixia que la llevó a querer "matar" al personaje que la había hecho famosa.

La era Bangerz

La metamorfosis de Miley Cyrus no fue un cambio de imagen planeado en un despacho de marketing, fue un estallido de supervivencia emocional que se gestó en los pasillos de Disney Channel y explotó ante los ojos de todo el planeta. La crónica de esos años describe la transición de una adolescente atrapada en una marca comercial hacia una mujer que decidió incendiar su pasado para poder respirar.

La liberación definitiva llegó con la era Bangerz en 2013, un movimiento sísmico que marcó el funeral oficial de la niña buena de Disney. El mundo asistió al estreno del video de "We Can't Stop" y, poco después, a la icónica presentación en los MTV Video Music Awards junto a Robin Thicke. Las críticas fueron feroces; medios como The Daily Mail y Fox News calificaron su actuación de vulgar y desastrosa.

Sin embargo, detrás de los cortes de pelo radicales, el twerking y el uso provocador de su lengua, había una intención artística de choque. Miley explicó que esa etapa fue su manera de decirle al mundo que ya no era una muñeca de plástico. Fue un proceso de desintoxicación pública de la marca Hannah Montana.

El talento que nunca fue opacado por la polémica

La redención de Miley Cyrus no se construyó con disculpas, sino con una calidad vocal incontestable que obligó a sus críticos más feroces a bajar las armas. Tras el estruendo de la era Bangerz, donde el escándalo parecía opacar el talento, Miley inició una travesía de maduración musical que la prensa especializada ha catalogado como una de las más exitosas de la industria.

El punto de inflexión comenzó con sus "Backyard Sessions", donde versiones acústicas de clásicos como "Jolene" demostraron que, detrás de la lengua afuera y el látex, habitaba una de las mejores voces de su generación. Medios de prestigio como Rolling Stone y The New York Times empezaron a cambiar el tono de sus reseñas, dejando de enfocarse en su comportamiento para centrarse en su prodigiosa técnica vocal y su versatilidad para saltar del pop al rock y al country.

Este 2026, la noticia que ha paralizado al mundo del entretenimiento es su regreso al personaje que la vio nacer. Miley ha anunciado un proyecto especial titulado "Hannah & Miley: El Reencuentro", una producción de Disney+ que medios como Variety y Deadline describen no como un reinicio de la serie, sino como una pieza de autor vanguardista.

En este proyecto, Cyrus utiliza la figura de Hannah Montana no como una máscara, sino como un elemento de reflexión sobre la fama y la identidad.

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