
Consumo prohibirá vender bebidas energéticas a menores de 16 años

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha decidido tomar cartas en un asunto de salud pública que genera creciente alarma entre los expertos.
El ministro Pablo Bustinduy ha confirmado la puesta en marcha de una normativa pionera que prohibirá la comercialización de bebidas energéticas a menores de 16 años en todo el territorio nacional.
Esta medida no se detiene ahí: el veto se extenderá hasta los 18 años para aquellos productos que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, marcando una línea roja clara frente a los estimulantes de alta concentración.
El anuncio, realizado en Barcelona durante la inauguración del I Congreso multisede sobre servicios sociales, se produce tras meses de debate sobre el impacto de estos productos en el desarrollo adolescente.
Bustinduy, quien mantuvo posteriormente un encuentro con la Gasol Foundation para abordar la obesidad infantil, fue tajante al calificar estas bebidas como una "amenaza real para la salud de las personas jóvenes", sustentando la decisión en una evidencia científica que vincula su consumo con trastornos del sueño, ansiedad y problemas cardiovasculares.
Respecto a los plazos y la forma jurídica, el Ejecutivo busca el instrumento más ágil para que la regulación entre en vigor a la mayor brevedad posible.
El ministro confía en que la medida no encuentre obstáculos significativos en el arco parlamentario, apelando a un "consenso amplísimo" social.
Esta percepción se apoya en el reciente barómetro de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), que revela que el 90% de la población española respalda la restricción de venta a menores de edad.
Las estadísticas que maneja el Ministerio justifican la urgencia de la intervención estatal. Según los datos de la Aesan, uno de cada cuatro españoles consume estas bebidas habitualmente, con una frecuencia media de dos veces por semana.
Sin embargo, el dato más preocupante reside en el patrón de consumo: el 49% de los usuarios toma al menos una lata al día y, lo que es más crítico para la seguridad vial y la salud neurológica, el 47% admite mezclarlas de forma regular con bebidas alcohólicas.
España se une así a la tendencia europea de limitar el acceso a productos ultraprocesados y estimulantes.
Esta nueva ley servirá de refuerzo a la prohibición ya vigente de vender estos productos en entornos escolares.
El contexto actual muestra un escenario donde la facilidad de acceso y el bajo coste de las bebidas energéticas han desplazado a los refrescos tradicionales entre la población juvenil, convirtiéndose en un problema de salud estructural que el Gobierno busca cercenar desde la raíz legal.
Finalmente, Bustinduy ha señalado que la regulación también pondrá el foco en el marketing.
El Ministerio vigilará de cerca las "campañas de publicidad agresivas" que suelen utilizar a ídolos de masas o entornos de gaming para captar al público infantil.
Esta ofensiva legislativa pretende ser el cierre de un ciclo iniciado con la regulación de la publicidad de alimentos no saludables, garantizando que el entorno comercial proteja activamente el bienestar de los menores de edad por encima de los intereses empresariales del sector.
Con información de EFE


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