

En este territorio bilingüe, donde habito y donde se entrelazan el español y el catalán, surgen magníficas perlas que me hacen sonreír.
Viene esto a cuento por lo que leí hace poco en un artículo periodístico. No se me asusten ni abandonen la lectura despues de lo que ahora dejo escrito:
Palíndromos, calambures, lipogramas, paronomasias.
Y aquí van algunos ejemplos de lo que estoy hablando, digo, escribiendo.
En Barcelona, hay un clásico restaurante llamado Vía Véneto, reconocido y con estrella y todo.
Pues bien, el otro día alguien me comentó que tenía mesa reservada en el Vía Beneton. Sí, como la conocida marca de ropa.
Y he leído en la carta de otro en la Costa Brava que servían anchoas de la escalera. Se refería a las anchoas de L’Escala , población donde gozan de buena reputación.
Aclaro que en catalán escalera se dice “escala”
Otro ejemplo, el de aquel promotor inmobiliario listo y espabilado, de origen humilde que habiendo hecho fortuna se fue de viaje y me comentó que se hospedó en un “Rolex Cható de lujo”.
El hombre se refería a la cadena “Relais- Chateaux” y, para él, el sumum del lujo era el conocido reloj.
Y aquel otro que hablaba tan rápido que me preguntó “si me habían “apatatado las gustatas“ refiriéndose a sus afamadas patatas a la Riojana.
Y que me dicen ustedes de denominar a la argentina salsa como “chirimiri” en vez de chimichurri.
Y a los “penne rigate” llamarlos penes arrugados.
A todos nos puede pasar que la neurona vaya por un lado y la lengua por otro.
Lo anterior tiene que ver con la comida, que es mi actual pasión, pero la vida tiene mil facetas y seguro que algún lector tiene ejemplos de contorsiones lingüísticas que agradeceré me las haga llegar.
Para ello me pueden enviar un correo electrógeno.
Y recuerden, que el negro esteriliza mucho
Agradecido de antemano.






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