
La OMS confirma que la esperanza de vida global alcanzó 73,3 años

​La esperanza de vida en el mundo ha experimentado un proceso de recuperación paulatino tras el impacto severo provocado por la crisis sanitaria global. Según las más recientes estadísticas publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el indicador general ha vuelto a los niveles previos a la emergencia epidemiológica, fijándose en 73,3 años.
La agencia internacional destacó que, tras la drástica caída observada en años recientes, los patrones globales de salud muestran una transición hacia afecciones crónicas, de acuerdo con el reporte difundido por EFE.
​Recobro de indicadores y variación en las causas de mortalidad
​El informe elaborado por el organismo sanitario precisa que la irrupción del coronavirus provocó en su momento un descenso drástico en la longevidad, haciendo que la cifra media retrocediera desde los 73,4 años registrados en 2019 hasta los 71,4 años durante el periodo crítico de 2021.
Sin embargo, la actualización de datos confirma que la pandemia «ya no está en el top ten» de los factores principales de deceso en el ámbito global. A diferencia de las cifras generales, la esperanza de vida saludable se ha recobrado de forma «más lenta» y se ubica actualmente en 62,8 años.
​El listado mundial de mortalidad continúa liderado de forma holgada por las enfermedades cardiovasculares, las cuales ocasionan «unos 9,5 millones de defunciones anuales».
En los peldaños posteriores de las estadísticas oficiales figuran los accidentes cerebrovasculares, con un impacto estimado de «unos 7 millones de muertes cada año», seguidos por las dolencias pulmonares crónicas y las afecciones de las vías respiratorias inferiores.
Esta reestructuración del cuadro epidemiológico ha dejado fuera del grupo prioritario tanto al covid-19 como a la tuberculosis, enfermedades que figuraban de manera preeminente en los reportes previos.
​Progresión de patologías no transmisibles y alertas de la OMS
​Una de las transformaciones más significativas documentadas en las estadísticas es el avance constante de las enfermedades no transmisibles frente a los padecimientos de origen infeccioso.
La OMS advirtió que este grupo de dolencias representa actualmente «un 74% de las defunciones mundiales», marcando una brecha sustancial respecto al 58% contabilizado a comienzos del presente siglo.
​Esta tendencia hacia patologías crónicas ha comenzado a manifestarse incluso en las economías en desarrollo.
El informe resalta que, por primera vez en los registros, en las naciones de rentas bajas «más personas murieron por enfermedades no transmisibles que por contagiosas», consolidando un cambio estructural en las dinámicas de salud pública global.
​En ese sentido, las autoridades sanitarias alertaron sobre el preocupante incremento en la tasa de mortalidad asociada a la diabetes, con especial repercusión en regiones como el sur del continente asiático.
Asimismo, el Alzhéimer y otras variantes de demencia registraron un salto drástico, pasando de la decimonovena posición en el año 2000 a la quinta ubicación actual, como consecuencia de que el volumen de fallecimientos «se ha triplicado en el cuarto de siglo transcurrido».
Con información de EFE





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