
Comienza la construcción del puente marítimo más largo de América Latina en Brasil
Yusmary CocciaBrasil puso en marcha oficialmente una de las obras de infraestructura más ambiciosas de su historia reciente. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó el pasado miércoles en la localidad de Vera Cruz la ceremonia de inicio de las obras del puente que conectará la ciudad de Salvador con la isla de Itaparica.
Con una extensión de 12,4 kilómetros, la estructura se consolidará como el puente sobre el mar más largo de toda América Latina, superando las características del histórico puente Río-Niterói, que hasta ahora ostentaba ese récord.
El proyecto, que se ejecuta bajo el modelo de asociación público-privada (APP), representa una inversión global de 11.600 millones de reales (aproximadamente 2.220 millones de dólares). Al respecto, el consorcio chino integrado por China Communications Construction Company (CCCC) y China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC) aportará el 47% de los recursos, mientras que el 53% restante correrá por cuenta del gobierno federal brasileño y la administración estatal de Bahía.
Hasta el momento, los ingenieros responsables del proyecto han debido superar condiciones geológicas adversas en el canal central de la bahía. Para garantizar la estabilidad de los pilares, se realizó la perforación previa de 105 pozos de cimentación, algunos de los cuales alcanzan profundidades de hasta 67 metros bajo el lecho marino. Además, el diseño deberá resistir las fuertes corrientes de la marea y los vientos característicos de la costa atlántica, con protocolos especiales de anclaje y expansión térmica que serán monitoreados en tiempo real durante toda la fase constructiva.
El sistema vial se completará con túneles, viaductos de conexión con la Vía Expressa de Salvador y la duplicación de tramos viales en la isla de Itaparica.
Uno de los argumentos centrales del gobierno para impulsar la obra es su vocación transformadora para el nordeste brasileño. Según los estudios de impacto económico presentados durante la ceremonia, el puente beneficiará directamente a una población cercana a los 10 millones de habitantes, distribuidos en aproximadamente 250 municipios de la región. La nueva conexión facilitará el escurrimiento de la producción agrícola, ganadera e industrial hacia la capital, además de dinamizar el sector turístico de la llamada "Costa do Dendê", famosa por sus playas y su herencia cultural africana.
La construcción, que se extenderá durante cinco años, generará según el gobierno, miles de empleos directos e indirectos en una de las regiones con mayores índices de desigualdad del país. Durante la fase de mayor actividad se espera que la mano de obra supere los 8.000 trabajadores, con una fuerte apuesta por la capacitación de personal local en oficios especializados como soldadura subacuática, operación de grúas de gran porte y topografía marina.
Durante el acto inaugural, el presidente Lula da Silva fue enfático no solo en los beneficios económicos, sino también en los desafíos sociales que conlleva una obra de esta magnitud. "Este puente no es solo concreto, acero y asfalto; es la posibilidad de que un niño de Itaparica pueda llegar a la universidad en Salvador sin perderse tres horas en un ferry. Pero tenemos la obligación de proteger a la población local de la especulación inmobiliaria y el turismo depredador", declaró el mandatario, arrancando aplausos de los asistentes.
En materia ambiental, el proyecto ha sido concebido con una batería de medidas compensatorias bajo la supervisión del INEMA (Instituto de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Bahía). Se implementarán programas permanentes de monitoreo de la calidad del agua, protección de los manglares y seguimiento de la fauna marina, especialmente de los cetáceos que transitan por la Bahía de Todos los Santos. Además, se han planificado corredores biológicos en los accesos terrestres para mitigar el impacto sobre la vegetación nativa de la restinga.







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