
El cannabis psicoactivo ya se quemaba en tumbas hace 2.500 años

El origen del consumo de sustancias psicotrópicas por parte de la humanidad ha estado envuelto en mitos y conjeturas durante siglos.
Aunque la planta Cannabis sativa es considerada hoy en día la sustancia más utilizada en todo el planeta —alcanzando los 244 millones de consumidores a nivel global según datos registrados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU)—, su transición de recurso textil a elemento místico permanecía oculta.
Sin embargo, una trascendental investigación científica ha logrado rastrear la huella química exacta de este vegetal, desenterrando un secreto guardado a 3.000 metros de altitud en las montañas de Asia Central.
El secreto químico de las tumbas de Jirzankal
La pieza clave del rompecabezas apareció durante una campaña de excavaciones dirigida por la Academia China de las Ciencias en la necrópolis de Jirzankal, un antiguo cementerio datado en el año 500 a.C.
En este inhóspito paisaje, los arqueólogos descubrieron sepulturas singulares rodeadas por círculos de piedra que albergaban ajuares compuestos por arpas, platos y cuencos de madera.
La intriga se intensificó al hallar dentro de los recipientes fragmentos de piedras cubiertas de hollín, lo que evidenciaba que algún material orgánico había sido incinerado deliberadamente en su interior durante las ceremonias fúnebres.
Para resolver las dudas, los investigadores asiáticos colaboraron con el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana. Mediante el empleo de técnicas avanzadas de cromatografía de gases y espectrometría de masas, los científicos analizaron los residuos de los cuencos.
Los resultados moleculares confirmaron la presencia de tetrahidrocannabinol (THC), el principal compuesto activo de la marihuana, demostrando que estos pobladores seleccionaban plantas con alta potencia psicoactiva, tal como detalla el informe publicado por National Geographic.
La Ruta de la Seda como vía de expansión
Este hallazgo proporciona el primer respaldo físico a las crónicas del historiador griego Heródoto, quien en el siglo V a.C. describió cómo los habitantes de las estepas inhalaban el humo de plantas quemadas en piedras ardientes.
La directora del Instituto Max Planck, Nicole Boivin, señaló que la evidencia apoya la hipótesis de que el cannabis con propiedades alteradoras de la conciencia se originó y utilizó inicialmente en estas zonas montañosas antes de expandirse a otras geografías a través de los flujos de intercambio comercial que dieron forma a la Ruta de la Seda, información de la que se hace eco RTVE.
Históricamente, la domesticación del cannabis se remonta a unos 5.500 años atrás en el este de Asia, donde se cultivaba exclusivamente por sus semillas oleaginosas alimenticias y la resistencia de sus fibras de cáñamo para elaborar cuerdas.
El salto evolutivo hacia variedades recreativas ocurrió cuando los humanos detectaron y cruzaron cepas específicas que estimulaban el sistema nervioso.
En la actualidad, las propiedades del cannabis se dividen entre el uso terapéutico —destinado a mitigar dolores oncológicos o neuropáticos— y el recreativo.
De acuerdo con los compendios médicos disponibles en Wikipedia, sus efectos inmediatos abarcan desde la alteración de las emociones y la gratificación, hasta secuelas físicas directas como la reducción de la capacidad motora, sequedad bucal y episodios de ansiedad, elementos que aquellos antiguos pobladores vinculaban con el tránsito hacia el más allá.


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