
Hallazgo arqueológico en Cesarea: dos bustos de mármol del siglo III aparecen en un antiguo lagar
Yusmary CocciaDos bustos de mármol de tamaño considerable, datados aproximadamente en el siglo III d.C., emergieron del subsuelo en el yacimiento de Cesarea durante los trabajos del proyecto "Conectando Israel", una iniciativa del Ministerio de Transporte y los Ferrocarriles de Israel.
Las piezas, que corresponden al tipo escultórico conocido como protome (representación de la cabeza y la parte superior del torso humano) yacían alineadas, boca abajo y con aparente cuidado, dentro de un pozo de recolección de vino perteneciente a un lagar de época romano-bizantina.
El hallazgo, dirigido por los arqueólogos Eliran Oren y Avishag Reiss en representación de la Autoridad de Antigüedades de Israel, se produjo en el marco de las obras para duplicar las líneas ferroviarias costeras, un proyecto que permitirá que los trenes de alta velocidad circulen a 250 kilómetros por hora y reduzcan el trayecto entre Haifa y Tel Aviv a tan solo treinta minutos.
Sin embargo, la disposición de las figuras no se corresponde con el lugar donde originalmente estuvieron expuestas. "Misteriosamente, las encontramos colocadas ordenadamente, boca abajo, dentro de un pozo de recolección de vino de un lagar del período romano-bizantino; es decir, fueron enterradas cuando este dejó de usarse", explicaron los directores de la excavación en un comunicado conjunto de redes sociales. "Por el momento, se desconoce por qué se escondieron aquí las estatuas, quizás para preservarlas".
El contexto arqueológico del lugar no es ajeno a la presencia de edificaciones relevantes. No lejos del punto donde aparecieron las piezas, los investigadores habían desenterrado previamente los restos de unos baños públicos, lo que ha llevado al doctor Peter Gendelman, responsable de la Autoridad de Antigüedades de Israel para la región de Cesarea, a plantear una hipótesis plausible: "Durante el período romano, este tipo de estatuas se exhibían tanto en edificios públicos como en las casas de la élite, que buscaban conectarse con el mundo cultural y espiritual de la antigüedad. Es posible que las estatuas decoraran una villa lujosa de un residente de Cesarea".
Una de las dos esculturas conserva una inscripción en griego antiguo en la que se lee el nombre de Licurgo, un hallazgo epigráfico de primer orden que abre la puerta a hipótesis concretas sobre la identidad del personaje representado. El doctor Gendelman recordó que en la historia griega existen dos figuras de relevancia con ese nombre: Licurgo de Esparta, legendario reformador y fundador del sistema militar espartano, y Licurgo de Atenas, célebre estadista y orador del siglo IV a.C.
"Posiblemente esta estatua resulte ser uno de estos dos personajes históricos, pero nuestra investigación acaba de empezar", matizó el experto.
La aparición de una inscripción griega que menciona a Licurgo añade una capa adicional de interés filológico e histórico, ya que permite asociar la pieza con un personaje concreto y abre un debate sobre qué Licurgo, el espartano o el ateniense, pudo merecer un retrato marmóreo en una villa de la Palestina romana.
Los directores de la excavación, Oren y Reiss, han coincidido en calificar el hallazgo como algo excepcional en la carrera de cualquier profesional.
El público podrá contemplar las piezas a partir del próximo 18 de junio en el Museo MUZA de Tel Aviv, donde permanecerán expuestas durante los meses de verano antes de pasar a formar parte de la colección estable o ser trasladadas a talleres de restauración para su estudio en profundidad.


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