
España pierde 500 millonarios por la presión fiscal y regulatoria, según estudio

El panorama de la riqueza global ha experimentado una transformación notable durante el último año, consolidando la política fiscal como el factor crítico para la movilidad de las grandes fortunas.
España se ha situado por primera vez entre las naciones de la eurozona que registran un saldo neto negativo en su población de altos patrimonios, anotando la salida de 500 millonarios.
Este flujo migratorio responde tanto al mantenimiento de tributos específicos como a modificaciones recientes en las normativas de residencia para inversores extranjeros.
Según el balance anual elaborado por Henley & Partners, consultora especializada en planificación de residencia y ciudadanía por inversión, más de 142.000 personas con patrimonios superiores al millón de dólares emigraron a nivel mundial, lo que representa un aumento del 6% respecto al ejercicio anterior.
Las previsiones de la entidad apuntan a que la cifra global de traslados escalará hasta las 165.000 fortunas, impulsada en gran parte por la inestabilidad geopolítica en regiones de Oriente Próximo.
Los motivos de la salida de capitales en la eurozona
La pérdida de habitantes adinerados en el entorno europeo no es exclusiva del territorio español. Francia lideró las salidas dentro de la zona euro con una fuga neta de 800 patrimonios, seguida por España con 500 y Alemania con 400 bajas.
La persistencia del impuesto sobre el patrimonio en el sistema tributario español, sumada a los debates abiertos en París y Berlín sobre la carga impositiva a las rentas más altas, ha motivado a múltiples grupos familiares de alto poder adquisitivo a evaluar opciones de asentamiento internacional.
A los factores fiscales se añade un cambio regulatorio clave en materia de extranjería. Análisis publicados por el medio británico The Economist vinculan de forma directa el descenso de atracción de inversores en España con la supresión definitiva del programa de residencia por adquisición de inmuebles, conocido popularmente como 'Golden Visa', que exigía una compra mínima de 500.000 euros y que fue eliminado para combatir la inflación de precios en el sector de la vivienda.
El contraste con el crecimiento de la riqueza interna
A pesar de registrar una salida neta de grandes fortunas hacia el exterior, la riqueza agregada del país experimentó un incremento del 3%.
En sintonía con esta tendencia, los informes de la consultora Capgemini revelan que el número de residentes con un patrimonio superior al millón de euros creció un 5,3% en territorio nacional, sumando 13.100 nuevos integrantes hasta alcanzar un total de 259.700 personas.
Esta evolución interna se fundamenta en los rendimientos del mercado bursátil y en la revalorización generalizada de los activos inmobiliarios.
Este incremento en el volumen de ciudadanos ricos permite a España ascender un puesto en la clasificación internacional, situándose en la decimocuarta posición de los 25 países con mayor población de habitantes con alto patrimonio neto.
En contraposición al escenario español, otras economías del sur de Europa han capitalizado la captación de estas fortunas mediante incentivos fiscales agresivos.
Italia lideró el crecimiento continental al atraer a 3.600 millonarios, apoyada en regímenes de tipo fijo para ingresos extranjeros y visados de inversión accesibles desde los 250.000 euros.
Portugal y Grecia también cerraron el balance con saldos positivos de 1.400 y 1.200 millonarios respectivamente, demostrando la eficacia de los marcos impositivos laxos para atraer capital internacional.
Con información de Europa Press



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